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Prevén capital chino en ensamble de autos

Pese a la cautela actual sobre la confirmación de nuevas plantas, la llegada de capitales de origen chino a la cadena de manufactura mexicana se perfila como un paso inevitable: Ya no basta vender autos importados, hay que acercar la producción al mercado, afirman especialistas automotrices.

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  REUTERS

Lilia González

Pese a la cautela actual sobre la confirmación de nuevas plantas, la llegada de capitales de origen chino a la cadena de manufactura mexicana se perfila como un paso inevitable: Ya no basta vender autos importados, hay que acercar la producción al mercado, afirman especialistas automotrices.

La llegada de Wuling a través de la alianza de SAIC y General Motors para fabricar los modelos Aveo y Groove a partir del 2027, la producción de Leapmotor de la mano de Stellantis que apunta a producir en sus plantas, el próximo arranque de operaciones de GAC eventualmente en alianza y en una de las fábricas de Honda o posiblemente Xpeng con Volkswagen, además del interés de Chirey, Geely y MG de ensamblar en el país, muestra que México puede convertirse en una plataforma de manufactura china que no solo atienda al mercado local sino a Latinoamérica y más tarde a Estados Unidos.

Gerardo Gómez, director general de JD Power México, explicó que la llegada de las chinas a través de la manufactura de ensamble es un buen paso. “Como estrategia comercial, como estrategia de planta de armadora, creo que es muy válido el generar sinergias internas para tomar ventaja”.

Sin embargo, para insertarse a nivel mundial, las marcas chinas tienen que desarrollar proveedores locales para tener una ventaja competitiva mayor, asegura.

Eric Ramírez, gerente de Urban Science Latam, señaló que la experiencia de manufactura china fuera de su país es relativamente reciente, lo que las obliga a empezar desde ensambles básicos a través de SKD (semi desensamblado), donde el vehículo llega con algunos componentes como ruedas, suspensión o asientos.

La creciente presión arancelaria para poder colocar los productos en los mercados internacionales ha llevado a China girar su estrategia global de ser un mero exportador para convertirse en un actor competidor dentro de las economías globales. Y su primer gran paso es el mercado europeo, donde marcas como Geely, Chery (Chirey en México), MG, otras ya ensamblan autos en plantas de automotrices europeas.

Pero la llegada de fabricantes chinos a México no debería analizarse como una amenaza para las marcas establecidas, dijo Raúl Moreno, consultor y asesor en vehículos eléctricos. Por el contrario, representa una oportunidad para atraer inversión, desarrollar proveedores, incorporar nuevas tecnologías y aumentar las capacidades industriales del país.

Guido Vildoso, director asociado de la consultoría automotriz Standard & Poors Global Mobility, comentó que la manufactura de autos en México se encuentra en un periodo de estabilización, lo que continuará con un monto de alrededor de 4 millones de unidades anuales, sin considerar la producción de los vehículos chinos.

Actualmente, el país cuenta con una capacidad instalada proyectada de aproximadamente 5.8 millones de unidades repartidas en 21 plantas ensambladoras. Al utilizarse alrededor de 4 cuatro millones de esta capacidad, existe un margen libre de casi 1.8 millones de unidades.

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