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Presupuesto de SADER crece, pero recorta programas clave como Fertilizantes para el Bienestar
El gasto asignado a la dependencia agrícola registra un incremento de 13.6% real respecto al año anterior para situarse en 88,759 millones de pesos.

La propuesta presupuestal entregada por el Ejecutivo Federal al Congreso de la Unión asigna un incremento de recursos a la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, pero al mismo tiempo recorta en términos reales los programas directamente ligados a la producción, comercialización y sanidades del sector, advirtió el Grupo de Consultores de Mercados Agrícolas.
De acuerdo con el análisis del organismo especializado sobre el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación, si bien el gasto asignado a la dependencia agrícola registra un incremento de 13.6% real respecto al año anterior para situarse en 88,759 millones de pesos, la composición interna de los recursos evidencia serias debilidades de política pública.
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Hay tres programas que tienen ajustes a la baja, se trata de Acopio para el Bienestar cae 22.0%, Fertilizantes para el Bienestar disminuye 9.3% y Producción para el Bienestar baja 5.5 por ciento. En conjunto, estas tres vertientes pierden 11.3% de recursos reales. A esto se suma una reducción de 2.9% real en el rubro de Sanidad e Inocuidad.
Frente a este escenario, el organismo consultor enfatizó que el presupuesto del campo no debe evaluarse por la cantidad de dinero que se distribuye entre la población, sino por el volumen de alimentos que efectivamente se logra producir. "La entrega directa de recursos, apoyos o insumos cumple objetivos de política social, pero no sustituye a una política económica integral que fomente la productividad, la rentabilidad y la certidumbre de los productores", estimaron.
El diagnóstico realizado por la consultora destaca que la dependencia del país hacia las importaciones de alimentos básicos continúa en niveles de alerta, al producirse localmente apenas el 42% de los requerimientos de granos y oleaginosas. Esta vulnerabilidad expone a la economía nacional a choques externos, fluctuaciones internacionales de precios y presiones logísticas o climáticas.
Para corregir el rumbo, GCMA urgió a recuperar e instrumentar esquemas de agricultura por contrato, coberturas de precios de futuros, seguros y financiamiento, herramientas que permitan al agricultor conocer sus condiciones de comercialización antes de iniciar las siembras. Asimismo, planteó mantener la prioridad en los pequeños productores pero sin marginar a las unidades de tamaño mediano y comercial, que son las encargadas de garantizar el abasto nacional de alimentos.
Finalmente, el grupo analista demandó reforzar las capacidades operativas del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria para proteger los inventarios y la exportación agropecuaria, además de someter a evaluación todos los programas públicos con métricas claras de rendimiento por hectárea, eficiencia en el uso de agua e impacto en el ingreso rural.


