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Club El Economista celebra 25 años con la experiencia teatral de Niño Perdido

Los suscriptores disfrutaron de la obra de Quecho Muñoz, una propuesta que combina entretenimiento y reflexión, como parte de las experiencias culturales del club.

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Experiencia M&G Niño Perdido/ Suscriptores Club El Economista. Foto: Rosario Servín/El Economista.

¿Alguna vez te has preguntado cómo sería tener un hada madrina que te conceda todos tus deseos? En “Niño Perdido”, obra escrita y protagonizada por Quecho Muñoz, es posible y la historia nos lleva en un viaje mágico en el que te puedes sentir identificado.

A lo largo de diez años en cartelera, la obra ha logrado un equilibrio perfecto entre la comedia ligera y una conmovedora reflexión sobre la vida adulta.

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Experiencia M&G Niño Perdido/ Suscriptores Club El Economista. Foto: Rosario Servín/El Economista.

La pregunta central de la obra sigue resonando entre el público después de diez años en cartelera. “La obra es muy vigente porque lo seguimos viviendo cada día: la idea de que solo vales por lo bueno que eres en tu trabajo o que eres únicamente aquello a lo que te dedicas profesionalmente”, señaló Muñoz. 

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Experiencia M&G Niño Perdido/ Quecho Muñoz Productor y Actor. Foto: Rosario Servín/El Economista.

Quecho Muñoz construyó un mecanismo teatral sumamente efectivo que conecta con el pulso emocional de un público abrumado por las exigencias de la adultez contemporánea. Sin embargo, analizada desde el rigor escénico y dramatúrgico, la obra camina sobre una línea muy delgada entre la catarsis genuina y el recurso fácil de la superación personal.

La historia tiene como protagonista a Manuel Andrés Martínez, un hombre atrapado en la rutina del mundo corporativo (o la famosa vida godín), cuya estabilidad emocional y autoestima dependen enteramente de su reporte de desempeño laboral. Agobiado por las exigencias, el estrés y las decepciones, Manuel toca fondo en lo que parece ser el peor día de su vida.

En medio de su crisis, recibe la sorpresiva visita de su hada madrina interpretada por Lolita Cortés. Este ser mágico, caracterizado por un humor irreverente, directo y muy mexicano, irrumpe en su vida no para concederle deseos superficiales, sino para confrontarlo con una pregunta incómoda: ¿en qué momento dejó de jugar y olvidó quién soñaba ser? A partir de ahí, la obra se convierte en un viaje hacia el reencuentro y la reconciliación con su niño interior.

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Experiencia M&G Niño Perdido/ Suscriptores Club El Economista. Foto: Rosario Servín/El Economista.

“Siempre he creído que la comedia es la mejor arma que tenemos los escritores para que la gente vaya bajando sus barreras y luego de eso tener la oportunidad de hablar con ellos temas muy profundos”, mencionó Muñoz acerca del uso de la comedia con un tema sensible.

En un mundo que nos exige ser adultos funcionales las 24 horas del día, Niño Perdido se convierte en ese espejo urgente y necesario. Una obra que, entre risas y nostalgia, logra lo que muy pocas: salir del teatro con la firme convicción de que sanar a nuestro niño interior es, quizás, el acto de valentía más grande de la vida adulta.

Mónica Cardozo, suscriptora de El Economista mencionó: “Estuvo increíble. Todos deben de venir a verla y bueno, la pasamos súper bien”.

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Experiencia M&G Niño Perdido/ Mónica Cardoso Suscriptor. Foto: Rosario Servín/El Economista.

Por su parte, Reynaldo Cortés, suscriptor de El Economista desde hace más de diez años, calificó la experiencia como excelente: “Mi esposa y yo la disfrutamos mucho. Es la primera vez que vivimos esta experiencia y nos gustaría repetirla en otras ocasiones”. 

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Experiencia M&G Niño Perdido/ Reynaldo Cortés Suscriptor. Foto: Rosario Servín/El Economista.

En el marco de los 25 años de Club El Economista, Luis Villalpando, suscriptor desde hace 7 años, les dedicó unas palabras: “Es una gran obra, divertida y con gran reflexión. Felicito y agradezco a Club El Economista, realmente por todas las obras y todas las experiencias que nos otorgan”. 

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Experiencia M&G Niño Perdido/ Luis Villalpando Suscriptor. Foto: Rosario Servín/El Economista.

Por su parte, Omar Servín, suscriptor de El Economista, agregó: “Es algo diferente; nunca había compartido con los actores y no había tenido esa experiencia, y es muy padre conocerlos también. Muchas felicidades y espero que cumplan muchos años”. 

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Experiencia M&G Niño Perdido/ Omar Servín Suscriptor. Foto: Rosario Servín/El Economista.

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