WeWork, la compañía de renta de espacios de oficina bajo demanda, quiere alcanzar la rentabilidad de su negocio en el corto plazo, a más tardar en el cuarto trimestre del 2021 o en el primer trimestre del 2022, pero esta expectativa es complicada de cumplir si se considera la situación que vive el mercado de las oficinas pero también por el pasado con el que carga la compañía, que estuvo a punto de salir a Bolsa poco antes de que su fundador y director ejecutivo fuera separado de la empresa por el mal uso de los recursos de la misma. 

WeWork opera 26 locaciones en tres ciudades de México: la CDMX, Guadalajara, Jalisco y en Monterrey, Nuevo León. Pese a que el 2020 fue un año retador para la compañía, debido a la crisis sanitaria y a la consecuente crisis económica, en palabras de su director en México, Álvaro Villar, la compañía ha conseguido mantener seis meses de crecimiento positivo.   

Un crecimiento que el directivo atribuye a la transición desde el modelo tradicional de oficina en el que operaban las empresas en México a uno híbrido, que busca eficientar los gastos y no subutilizar sus recursos. Esto además incide en la flexibilidad que, según Villar, ofrece WeWork para escalar o desescalar al personal de una empresa según las necesidades y las posibilidades de la compañía. 

“El modelo tradicional de oficinas va a estar muy golpeado porque hoy no hace sentido. Hoy a ninguna empresa le hace sentido pagar por un espacio que van a subutilizar. Sin embargo, nuestro modelo, con el cual las empresas van a poder pagar por uso,  ha visto un alza en la demanda, en gran medida por la cantidad de empresas que operaban en un modelo tradicional y que están transicionando a un modelo híbrido como el nuestro”, dijo.

El modelo híbrido de WeWork consiste en ofrecer espacios de oficina que pueden ser utilizados por los trabajadores de una compañía en cualquiera de las ciudades en las que esta compañía opera o que pueden ser demandados incluso por personas que no cuentan con una membresía de WeWork; todo a través de una aplicación móvil.  

Pero para Jacobo Rodríguez, de la casa consultora Black Wallstreet Capital, resulta complicado que la compañía pueda alcanzar la rentabilidad que tanto anhela en un corto plazo, sobre todo si sigue ampliando el número de locaciones con los que cuenta.

Anhelo

En abril del 2019, WeWork anunció sus planes de lanzar una oferta pública de venta (OPV), cuando su valor alcanzaba los 47,000 millones de dólares y había sumado al fondo japonés Softbank a su lista de inversionistas más importantes. Después de que la compañía tuviera que reducir su valoración a menos de la mitad ─unos 20,000 millones de dólares─ para atraer inversionistas y de que removiera al fundador y director de la compañía de su puesto, WeWork canceló su salida a Bolsa y tuvo que ser rescatada por SoftBank.    

Dos años después, la valuación de WeWork alcanzó alrededor de 9,000 millones de dólares, un quinto de su valor en su mejor momento; un dato que se conoció cuando la compañía anunció que planeaba hacerse pública a través de un SPAC o una Compañía con Propósito Especial de Adquisición, es decir que otra empresa cotizada en bolsa ─en este caso se trata de BowX Acquisition Corp.─ se fusiona con The We Company, que es el nombre oficial de WeWork, con el único fin de que ésta se haga pública. Con esta operación, la compañía espera levantar 1,300 millones de dólares “para financiar sus planes de crecimiento en el futuro”.

Villar fundamenta su optimismo en un plan de cinco años, según el cual la compañía debería alcanzar la rentabilidad en el cuarto trimestre del 2021 o en el primer trimestre del 2022. Un plan que, según el directivo, se ha consolidado debido a que la compañía creció su base de clientes en un entorno de crisis sanitaria y económica y a que ha logrado eficientar costos y ser mucho más estratégicos en el momento de elegir una nueva locación donde ofrecer sus servicios.    

“Lograr la rentabilidad sería un milestone super importante para el mercado. Estamos supercentrados en seguir eficientando nuestra operación, incrementando nuestra base de miembros y así poder conseguir la anhelada rentabilidad”, dijo Villar.

Cuando WeWork arrancó, el modelo de negocio de la compañía estaba muy centrado en startups, pymes y empresas en movimiento. En la actualidad, a nivel global, el 52% de la base de la compañía son negocios enterprise, es decir que son empresas globales, con más de 1,000 empleados en todo el mundo. En México, la proporción de esta clientela llega a 60% y el directivo espera que alcance 70% este año.

Difícil conseguirlo 

Pese a que uno de los aspectos más criticados de WeWork cuando tuvo que cancelar su salida a Bolsa y reestructurarse completamente fue que la compañía crecía con demasiada ambición, ésta es una práctica que se mantiene, pues mientras que en 2019, antes de su estrepitoso tropezón, la empresa contaba con 528 espacios en 111 ciudades, en la actualidad opera 747 locaciones y piensa expandirse a otras 118 ciudades. 

Igual que Villar, Jacobo Rodríguez cree que WeWork ha enfrentado dificultades durante la pandemia, pero Rodríguez no es optimista respecto de que la compañía pueda alcanzar la rentabilidad en un plazo tan corto como un año o menos.  

“La pandemia vino a provocar un cambio estructural en la forma en la que se trabaja y esa es la principal complicación que va a enfrentar la empresa. Todos aquellos espacios destinados a oficinas ─ya sean fijas o en renta─ van a seguir enfrentando estas complicaciones, porque las personas se dieron cuenta de que muchas de las actividades de oficina se pueden realizar en casa”, dijo.

El analista observa como algo positivo de la compañía que ofrezca flexibilidad a aquellas empresas que ya no requieren de una locación fija sino de un espacio por un tiempo determinado. No obstante, en el corto plazo, contempla una tendencia a que el uso de  estos espacios vaya disminuyendo; a lo que se suma que la compañía sigue con una estrategia de expansión muy ambiciosa. 

“Tal vez la estrategia ya no deba ir en un sentido de crecer en el número de oficinas, sino que deberían enfocarse más en ser rentables, que es lo que nos interesa como inversionistas, y con la situación en la que estamos, no se ve como la mejor perspectiva todo lo que sea el negocio de renta de oficinas”, dijo.   

rodrigo.riquelme@eleconomista.mx

kg