El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidió excluir a la Unión Europea (UE), Australia, Argentina, Brasil y Corea del Sur del aumento de aranceles a la importación de acero y aluminio que entrará en vigor este viernes.

“Lo que (Trump) ha decidido hacer es suspender la imposición de tarifas a estos países”, declaró ante el Comité de Finanzas del Senado el responsable de Comercio Exterior, Robert Lighthizer. Trump impuso el 8 de marzo del 2018 aranceles de 25% a las importaciones de acero y de 10% a las de aluminio, argumentando preocupaciones de seguridad nacional; pero dejó abierta la opción de excepciones para ciertos aliados de su país, entre ellos México y Canadá.

Sin embargo, la exclusión temporal de sus dos vecinos está condicionada al logro de un Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) actualizado y beneficioso para la economía estadounidense.

Trump dijo que las excepciones permanentes a estos aranceles podrían incluirse en el TLCAN, dependiendo de lo que México y Canadá estén dispuestos a comprometer. Los aranceles no se aplicarían, por tanto, durante el proceso de renegociación.

En términos de volumen, Canadá es el principal exportador de acero hacia Estados Unidos, representando 16.5% del total y México es el cuarto exportador de acero hacia ese país, con 9.2 por ciento. Otros países que se hubieran visto afectados por los nuevos impuestos son Brasil y Corea del Sur, segundo y tercero mayores exportadores de acero hacia Estados Unidos.

Ésta no es la primera ocasión que se implementan impuestos a las importaciones de acero, pues la aplicación más reciente se realizó durante la administración de George W. Bush y fue efectiva desde el 5 de marzo del 2002 y hasta el 4 de diciembre del 2003.

Con el objetivo de fortalecer la industria siderúrgica, la medida aplicaba aranceles en un rango de 8 a 30% sobre la importación de productos planos de acero y de barras de acero laminadas en caliente y frío.

Aunque se esperaba que la medida tuviera una vigencia de tres años, la Organización Mundial de Comercio declaró ilegales los aranceles a las importaciones pocos días antes de que se cumpliera el plazo definido por ese organismo para que los países afectados por dichas medidas impusieran, de forma legal, sanciones comerciales a la importación de diversos productos estadounidenses.

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