Telefónica pagó varios miles de millones -el pasado julio-para adquirir la compañía Vivo, con el objetivo de crear en Brasil una operadora integrada, capaz de abarcar todos los negocios. Al igual que en el resto del mundo, la meta es borrar las fronteras entre el fijo, el móvil, la banda ancha y los servicios de valor añadido, y dar a los clientes las mejores capacidades tecnológicas sin obsoletas líneas divisorias.

Pero precisamente en Brasil, Telefónica no podía hacerlo, pues sólo era dueña de una operadora de telefonía fija, Telesp y de 30% de una compañía celular, Vivo, líder de la telefonía móvil en el país, cuyo control compartía con Portugal Telecom.

Para obtener más control sobre Vivo Telefónica tuvo que pagar 7,500 millones de euros por 30% adicional. A partir de ahí, ha acelerado los procesos para llegar a la meta cuanto antes.

Las operadoras de Telefónica en Brasil aprobaron una reestructuración que borra de un plumazo las diferencias entre el fijo y el móvil, entre Vivo y Telesp. A partir de ahora, lo que hay son dos unidades de negocio, una enfocada a los clientes empresariales y otra para los particulares, según las comunicaciones remitidas al regulador de la Bolsa brasileña.

Lo importante es dar las mejores ofertas a los usuarios sin importar de dónde vengan, para así ganar posiciones en el ultracompetitivo mercado brasileño, donde rivaliza con gigantes como América Móvil, Telecom Italia o la nueva posesión de Portugal Telecom, Oi.

Esta estructura tendrá una nueva cúpula directiva. Tras la salida de Roberto Lima, el hombre fuerte de la empresa integrada de Telefónica en Brasil será Luis Miguel Gilpérez, quien estará al mando de la estrategia de la filial.

Estos cambios ponen sobre la mesa la importancia de Brasil para Telefónica, como fuente de crecimiento, porque este país está compensando a la operadora en otros mercados, como el español.

Brasil es de lejos la segunda filial por importancia de Telefónica, muy por delante de Reino Unido o Alemania. En el 2010, la compañía facturó allí 11,120 millones de euros y mostró un fuerte crecimiento, frente a los 18,710 millones ingresados en España, donde la caída fue de 5 por ciento.