La operadora ha convocado un concurso para sustituir por completo los 18,000 emplazamientos de antenas que tiene desplegados por toda España, en uno de los contratos más importantes que han concedido las operadoras de telecomunicaciones móviles españolas en los últimos años.

El contrato puede ascender a entre 500 millones y 600 millones de euros, en lo que se refiere sólo a los equipos de radio. Si se suman otras actuaciones en la red de transporte y en los sistemas, la cuantía podría llegar a 900 millones o 1,000 millones de euros. El contrato tiene un plazo de desarrollo de tres años.

Con esta modernización, Telefónica pretende hacer frente a la mejora de las redes de sus rivales, que previsiblemente van a dar un salto de calidad, especialmente en el caso de Vodafone. La británica va a destinar cuantiosas inversiones adicionales a España gracias a su plan de renovación denominado Spring, financiado con los recursos obtenidos por la venta de sus acciones en Verizon Wireless.

CUATRO RIVALES

La operadora española ha pedido ofertas a varios fabricantes y lleva tiempo evaluando sus propuestas, por lo que podría anunciar los ganadores en las próximas semanas. Los cuatro fabricantes invitados a presentar ofertas por Telefónica son Ericsson, Nokia, Alcatel y Huawei.

La operadora española ha venido construyendo su red por oleadas, integrando diferentes tecnologías y suministradores. Así, a sus dos suministradores móviles tradicionales, la sueca Ericsson y la finlandesa Nokia, con las que ha construido las redes de 2G y 3G, se ha sumado la francesa Alcatel Lucent, que desde el pasado verano se ha apuntado un gran éxito al participar, junto con Ericsson, en la primera fase del despliegue de la red 4G y entrar así en el mercado de la telefonía móvil en España, en el que estaba ausente a pesar de ser el fabricante más antiguo de este mercado.

De esta forma, el actual plan de suministradores de Telefónica en el negocio móvil –con Ericsson, Nokia y Alcatel– es totalmente diferente al que tienen sus dos rivales, Vodafone y Orange, que utilizan a Ericsson y la china Huawei. En el caso de Vodafone, Huawei es el proveedor principal y Ericsson el secundario, mientras que en el caso de Orange, es justo al revés.

Con la actual modernización Telefónica pretende incorporar el concepto de un único suministrador por emplazamiento para todos los servicios. Es decir que, por ejemplo, Ericsson sea el único proveedor de una antena para las redes de 2G, 3G y 4G, y que se puedan ofrecer simultáneamente servicios en cada una de las tecnologías.

Eso es lo que se llama Single RAN (Radio Access Network). Esto ofrece una gran flexibilidad operativa para hacer frente a las necesidades del negocio, porque, por ejemplo, permite que si en una zona se incrementa mucho el tráfico de 4G, el operador pueda desviar, en remoto, parte de las frecuencias de 2G o 3G y empezar a usarlas para la otra tecnología, sin necesidad de desplazar a técnicos in situ.

OPORTUNIDAD PARA HUAWE

La decisión de Telefónica va a configurar el panorama del mercado español de telefonía móvil durante muchos años. Es la gran oportunidad de la china Huawei, el suministrador más agresivo y el de mayor crecimiento en los últimos años, para conquistar al último gran cliente que le falta en España.

Huawei ya es suministrador de Telefónica en la red fija, especialmente en la fibra óptica, y también es un gran proveedor en Latinoamérica. De hecho, Telefónica es el primer cliente de Huawei fuera de China.

Contenido de la Red Iberoamericana de Prensa Económica