Los empleos con pocas horas de trabajo y con un bajo salario se han convertido en la mayor posibilidad de tener una fuente de empleo, ya que en esta situación se encuentran 4.5 millones de personas, asegura María Fonseca, directora de la Escuela de Negocios del Tecnológico de Monterrey campus Estado de México.

Si bien la tasa de desocupación en nuestro país continúa a la baja, con 4.5% en septiembre del 2015, vale la pena revisar que el ritmo de la economía continúa avanzando a un paso moderado, lo que revela que gran parte de los empleos generados en periodos recientes no requieren de personal altamente calificado , explica la directiva.

Prácticamente, desde el inicio del 2014, la tendencia de la desocupación ha presentado una trayectoria a la baja, lo cual no ha tenido un impacto significativo en los niveles de bienestar de la población en general.

Una de las razones que explica dicho comportamiento se presenta al revisar la estructura de la población desocupada. En primera instancia, al analizar la desocupación por nivel de instrucción se aprecia que 42.5% del personal desocupado son individuos que cuentan al menos con estudios de nivel medio superior, en tanto que aquellos cuyo grado de escolaridad es la primaria incompleta representan únicamente 6.8% del total .

De manera similar, al observar los antecedentes laborales de las personas ocupadas, se aprecia que 89.8% de las mismas cuenta con experiencia, sin embrago, les resulta más complicado encontrar una fuente de trabajo en comparación con aquellos individuos que carecen de experiencia.

De tal manera que los empleos generados no requieren de un alto grado de especialización por parte de la fuerza laboral, de manera que la aportación de valor agregado para la economía de dichas fuentes de trabajo es mínima, aunado al hecho de que las remuneraciones ofrecidas por las mismas no son del todo competitivas.

De acuerdo con los datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del segundo trimestre del año en curso, el número de trabajadores que perciben entre uno y dos salarios mínimos fue el de mayor crecimiento (6.5%), en contraste con aquellos que ganan más de cinco salarios mínimos, quienes exhibieron una reducción en términos anuales.

Así, el combate a la informalidad no ha sido del todo efectivo, situación que ha impactado negativamente en la producción nacional, así como en el nivel de vida de las personas.

Tras destacar que el empleo crece de manera inercial, pero que éste es de mala calidad, Fonseca detalló que en agosto pasado, el indicador global de la actividad económica aumentó 2.6% a tasa anualizada, impulsado por el desempeño de las actividades primarias (8.2%) y las terciarias (3.3 por ciento). Si bien el sector secundario también se ubicó en terreno positivo (1.0%), su ritmo de crecimiento fue inferior al exhibido el año pasado.

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