Lectura 3:00 min
Sacyr, dividido por caso Pemex-Repsol
Accionistas de la inmobiliaria española se encuentran en pugna respecto a continuar con la alianza con la petrolera mexicana o desistir de ésta.

El consejo de administración de la inmobiliaria española Sacyr Vallehermoso anunció que existe una pugna de opiniones en su interior acerca de la estrategia a seguir luego de que Repsol aprobara por mayoría reformar su reglamento para neutralizar el pacto Sacyr-Pemex y que la dirección de la paraestatal mexicana difundiera que tomará las medidas legales necesarias para continuar con la alianza.
Las cajas de ahorros que juntas controlan 9% de las acciones Sacyr Vallehermoso: NovaCaixaGalicia, Bankia, BancoMareNostrum y Unicaja enviaron un escrito a la presidencia de esta compañía pidiendo que cesen los conflictos suscitados desde que se sindicó el voto con Pemex en el consejo de la petrolera Repsol.
Sacyr anunció también que continuará la reunión de su consejo administrativo suspendida el viernes luego de disputas internas porque otros accionistas como Disa, Satocán y Torreal -con una suma del 25% en el capital de Sacyr y cinco consejeros en un órgano de 19 miembros- exigieron presidente, Luis de Rivero, suspender la hostilidad que ha iniciado de la mano de Pemex, luego de que la mexicana comprara 5% más de acciones de Repsol, alcanzando 9.8% de propiedad e iniciando lo que la dirección de la ibérica llama "conflicto de intereses".
En la reunión del lunes, el consejo también continuará analizando la situación de refinanciación de su deuda de 4.908 millones de euros asociada a la compra del 20,01 % de Repsol, cuyo plazo termina a finales de año.
Hasta el momento, la dirección de Sacyr tiene luz verde para llevar a Repsol ante un tribunal en lo mercantil si ésta continúa con acciones para deshacer su pacto con Pemex.

¿CONVIENE UN PLEITO INTERNACIONAL?
En México, la especialista del Centro de Investigaciones Económicas y Docencia (CIDE), Miriam Grunstein, aseguró a El Economista que sin el voto sindicado el negocio en España para México resulta incipiente y deja a México en una situación vulnerable de socio minoritario, por lo que previo a la compra accionaria debieron ponderar los resultados, puesto que no le conviene ni a Pemex ni a los mexicanos ir por una pugna legal internacional.
"Lo que parecía un buen negocio para Pemex debió haber contado con una evaluación de posibles daños ante el desorden corporativo de Repsol, que ahora derivó en que todo mundo esté con Brufau", dijo al respecto y cuestionó: "¿para qué compramos acciones, para litigar en España? Me parece un contratiempo terrible".
Según Grunstein, legalmente estaríamos arriesgando la relación con una empresa que tiene muchísima participación en América Latina y en México, con un costo y un grado de incertidumbre demasiado altos. Sin embargo, aún no hay nada definido por parte de Pemex, ya que están próximas anunciarse las medidas que aprobó su consejo tras la reunión extraordinaria celebrada luego de las declaraciones emitidas por Repsol. (Con información de agencias)
kgarcia@eleconomista.com.mx
apr