La Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) encargó a Society & Nature Consultancy la elaboración de la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) relacionada con uno de los accesos carreteros al nuevo aeropuerto de Santa Lucía, el cual requerirá de una inversión de 209 millones de pesos y será financiado por la dependencia.

El documento ya fue entregado la semana pasada a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y refiere que los trabajos implicarán la rehabilitación del camino a San Jerónimo con una longitud de 2.65 km y la construcción de un entronque lado este de la terminal y otro con acceso a la zona militar, en el Estado de México.

“De manera independiente a que el proyecto sirva para resolver las demandas de conectividad que se producirán por el nuevo aeropuerto, es importante para aumentar la competitividad a través del aumento de la movilidad del norte del Valle de México, ya que forma parte de la región Golfo Centro, que es estratégica en el intercambio de bienes y servicios para el país”, detalló la empresa consultora.

La rehabilitación de la infraestructura se hará algunas partes de los municipios de Tecámac y de Zumpango, en el Estado de México, mismas que fueron construidas hace más de 50 años y ya presentan diversos problemas para asegurar la movilidad, además de que deberá estar lista para atender los nuevos flujos relacionados con la terminal aérea.

Debido a que la zona ya fue impactada, Society & Nature Consultancy explicó que los cambios de uso de suelo han implicado la pérdida casi total de la cobertura de vegetación nativa reduciendo de manera muy significativa las condiciones para el desarrollo de la vida silvestre y que solo se observan escasas porciones de terrenos con cubiertas de vegetación silvestre nativa o forestal.

Sobre la importancia de proyecto, se argumentó que permitirá agilizar la comunicación y transporte de la autopista México-Pachuca y la carretera libre México-Pachuca hacia el sitio donde operará el nuevo aeropuerto.

Debido a que Las vialidades que se aprovecharán para el desarrollo del proyecto cubren una superficie de 8 hectáreas y la superficie que se construirá como obra nueva abarca una superficie de 22 hectáreas, que serán las “que se incorporarán al proyecto y donde incidirán las obras, tienen uso agrícola y urbano, en ningún caso ostentan vegetación de tipo nativa y, por lo tanto, no reúnen las características para ser considerados forestales”.

A la par de este acceso, el gobierno de Estado de México desarrolla actualmente una licitación para otro de los accesos a la nueva terminal aérea.

alejandro.delarosa@eleconomista.mx