La Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) amparó a Embotelladora Del Fuerte (perteneciente a Coca-Cola) para que pueda seguir vendiendo sus productos de alta densidad calórica en universidades; con lo cual se confirmó la resolución del Tribunal Colegiado, que había otorgado un amparo previamente.

Por mayoría de votos, los integrantes de la sala de la SCJN dispusieron que no se aplique a la empresa quejosa las disposiciones previstas en el Acuerdo mediante el cual se establecen los lineamientos generales para el expendio y distribución de alimentos y bebidas preparadas y procesadas en las escuelas del Sistema Educativo Nacional y su Anexo Único .

Los ministros de la Segunda Sala concluyeron que ese acuerdo publicado en el Diario Oficial de la Federación el 16 de mayo del 2014 era violatorio de la racionalidad constitucional y las medidas expresadas en esa resolución que fue hecha a petición de organizaciones sociales y civiles para combatir la obesidad.

La SCJN resolvió que se aplicarán las restricciones en el caso en que la institución de educación superior comparta instalaciones, aulas, lugares de recreo, esparcimiento, ejercicio o cualquier otro tipo de espacio con lugares a acceso alumnos de preescolar, primaria, secundaria o media superior.

El fallo señala que no hay racionalidad constitucional en la prohibición de vender los referidos productos alimenticios a estudiantes universitarios, que pueden diferenciar y decidir sobre la conveniencia o no de consumirlos.

Esta semana, antes de que se diera a conocer el fallo, la organización civil El Poder del Consumidor presentó sus argumentos de por qué la SCJN no debe amparar a la industria de bebidas carbonatadas para su venta libre en instituciones de educación superior.

Argumenta (la SCJN) que los estudiantes en estas instituciones ya son adultos que pueden realizar elecciones informadas; sin embargo, ésa no es la realidad. Estos jóvenes tienen ya hábitos deformados desde muy temprana edad y son justamente los ambientes saludables los que pueden contribuir, junto con otras medidas, a que se reduzcan estos consumos y no los transmitan a sus hijos de llegar a ser padres , consideró la ONG.

Agregó que 36.9% de los adolescentes en México vive con sobrepeso u obesidad y esta cifra prácticamente se duplica a 72.5% en la edad adulta. (Con información de Rubén Torres)