Las pérdidas de energía en la red de distribución de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) ascienden a 40,000 millones de pesos al año, de los cuales casi 60% alrededor de 24,000 millones de pesos corresponderían a robo mediante diablitos y falta de pago de los clientes, cifra que rebasa a las pérdidas por robo de combustibles en las tomas clandestinas de Petróleos Mexicanos (Pemex), que se estiman en 20,000 millones de pesos anuales.

El director de la estatal eléctrica, Jaime Hernández Martínez, aseguró en una Cátedra Prima de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Anáhuac, que la pérdida económica en este rubro se ha mantenido casi sin variaciones, ya que en el 2015 la estatal perdió 42,200 millones de pesos.

Sin embargo, en términos volumétricos, la CFE ha reducido en 2.42 puntos porcentuales estas pérdidas, que a junio de este año se ubicaron en 12.12% en contraste con 14.54% del 2013. En comparación con el primer año que se reportó la incorporación de la zona centro del país, el 2010, estas pérdidas han bajado casi cuatro puntos porcentuales.

El Plan de Negocios al 2021 de la CFE contempla inversiones de 50,000 millones de pesos para mejorar la red de distribución, explicó Hernández Martínez. Con ello, la meta es reducir 1 punto porcentual por año estas pérdidas, para llegar a 10% al 2018. El promedio en los países de la OCDE es de 6 por ciento.

La red de distribución de la CFE se compone de 801,406 kilómetros de cables de media y baja tensión. En tanto, la red de transmisión, de 106,503 kilómetros que transportan alta tensión desde las centrales generadoras hasta las subestaciones transformadoras, tuvo pérdidas que representaron 1.26% de la energía que transportó la CFE en el 2016, según la Secretaría de Energía, y para modernizar y ampliar esta infraestructura, la estatal eléctrica contempla inversiones de 40,000 millones de pesos al 2021.

Generación y gasoductos

A un ritmo de crecimiento de más de 3% de los clientes de la CFE, que hoy son 41 millones, la empresa productiva tiene un plan quinquenal de negocios en que pretende invertir 250,000 millones de pesos, de los cuales 170,000 millones serán para infraestructura de generación.

Entre el 2012 y el 2017, se han concluido 20 proyectos de modernización, conversión y construcción de centrales de generación en 16 entidades de la República, que en conjunto tienen una capacidad instalada de 7,330 megawatts e inversiones de 3,290 millones de dólares. La capacidad instalada del país es de poco más de 73,500 megawatts, según el último Programa de Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional.

Además, nueve centrales generadoras están en construcción, junto con la conversión de combustóleo a gas natural de dos plantas más. Finalmente, la red de gasoductos para traer este combustible para la generación por parte de la CFE (además de comercializar los excedentes) cerrará el 2017 con 11 tramos nuevos.

Se lanzará a finales del 2017

Aplazada, licitación de superautopista eléctrica: CFE

La convocatoria para la licitación de la primera línea en corriente directa en México, con capacidad de transportar 3,000 megawatts y una longitud de más de 600 kilómetros a través de seis entidades desde el Istmo de Tehuantepec hasta el centro del país, será publicada a finales de este año, aseguró Jaime Hernández Martínez, director de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), luego de un año de retraso de este megaproyecto de 1,700 millones de dólares.

Se han presentado distintos aspectos que necesitamos definir con el regulador, pero esperamos que en el tercer trimestre de este año lancemos esta convocatoria , aseguró en entrevista después de concluir su participación en una Cátedra Prima de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Anáhuac.

Dicho proyecto sería el mayor que se ha realizado en materia eléctrica en el país. Los potenciales socios tecnológicos de los consorcios participantes (ya que por la complejidad técnica del proyecto típicamente participan tecnólogas especializadas y constructoras), como Siemens y GE, han manifestado que si no se lanza la convocatoria este año, difícilmente se llevará a cabo este proyecto ante el cambio de administración.

Las principales barreras han girado en torno al pago de la energía, porque la infraestructura se pagará en dólares pero la CFE pretende pagarla en pesos, además de aspectos que generan incertidumbre como derechos de vía, permisos ambientales y sociales.

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