Buscar
Empresas

Lectura 2:00 min

Resiliencia hídrica: un desafío empresarial y social

El déficit histórico de almacenamiento de agua en el Sistema Lerma-Cutzamala se debe al creciente consumo humano del líquido, la insuficiente infraestructura para almacenamiento y la gestión ineficiente del agua.

main image

Viridiana Diaz

El agua es un recurso cada vez más escaso y vital; por ello, su cuidado responsable se vuelve una prioridad para la resiliencia hídrica tanto a nivel empresarial como en la sociedad en general. En este sentido, es fundamental implementar prácticas que fomenten el uso eficiente del agua y promover la conciencia sobre su importancia.

Para mejorar la resiliencia hídrica, es necesario fomentar el uso eficiente del agua en todos los sectores, desde la agricultura hasta los hogares. Esto implica promover prácticas que minimicen el uso del agua en procesos agrícolas e industriales, así como alentar el uso consciente del agua en los hogares. Además, es crucial incentivar la eficiencia en el uso del agua en el ámbito agrícola y en las infraestructuras de captación y distribución. Asimismo, se deben implementar regulaciones y políticas tarifarias que reflejen la importancia económica y la escasez del agua, y fomentar el tratamiento de aguas residuales y el uso de tecnología para monitorear el consumo y la disponibilidad del agua, detalló Arnoldo Matus, socio de Servicios de Sustentabilidad y Cambio Climático para EY Latinoamérica.

En específico, el déficit histórico de almacenamiento de agua en las reservas del Sistema Lerma-Cutzamala se debe a varios factores, como el creciente consumo humano del agua, la insuficiente infraestructura para almacenamiento y gestión ineficiente del agua, la falta de inversión en infraestructura de agua, la tala ilegal en bosques en las cuencas captadoras de agua y la contaminación de los cuerpos de agua. Además, el cambio climático, que produce sequías más severas e intensas, agrava aún más esta situación.

La escasez de agua tiene importantes implicaciones económicas, tanto en el corto como en el largo plazo. En el corto plazo, puede aumentar los costos de agua para los hogares y las industrias, limitar la capacidad de las industrias para operar y afectar la producción agrícola y la seguridad alimentaria. En el largo plazo, puede generar mayores costos económicos y sociales, especialmente para los sectores económicos más vulnerables y para la población en hogares marginados. En última instancia, el cuidado del agua es fundamental para garantizar la resiliencia hídrica y promover un desarrollo sostenible a largo plazo, puntualizó el socio.

viridiana.diaz@eleconomista.mx

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros NewslettersREGÍSTRATE AQUÍ
tracking reference image

Últimas noticias

Noticias Recomendadas

Suscríbete