Con una producción promedio de dos millones 557,000 barriles diarios, la más alta en los últimos 19 meses, la industria petrolera mexicana cierra 2012 con el reto de buscar una segunda reforma que le permita fortalecer sus finanzas para 2013.

Al término de noviembre, la paraestatal destacó que el incremento de esta producción se debió principalmente al desarrollo de proyectos en Pemex Exploración y Producción (PEP) como UYaxché, Chuc y Tsimín-Xux en la región marina Suroeste.

De enero a noviembre, el promedio de la producción de crudo se ubicó en dos millones 546,000 barriles diarios, con lo que ha sido posible compensar la declinación natural ocurrida en el proyecto Cantarell.

De acuerdo con observaciones hechas por el director de PEP durante la primera Expo Foro Pemex, Carlos Morales Gil, lo anterior revela que la paraestatal tiene el potencial de producir lo suficiente para los próximos 30 años.

Sin embargo, algo que se destacó en el citado encuentro fue el nuevo paradigma al que se enfrenta Pemex, en donde se hace necesario que éste deje de ser un órgano público descentralizado.

Opiniones encontradas señalan la necesidad de su "desparaestatalización" o su apertura a la inversión privada, aunque expertos dentro y fuera de la empresa coinciden en la necesidad de liberar a Pemex de la carga hacendaria que actualmente tiene.

Al respecto, investigadores como el director general del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), Enrique Cárdenas Sánchez, dijo que lo anterior hace evidente la necesidad de una reforma hacendaria integral, como la anunciada por el presidente Enrique Peña Nieto para el próximo año, en la que se busque otras formas de ingresos que no carguen todo el peso en el "oro negro" mexicano.

Por lo pronto y por primera vez en la historia de Pemex, este año la reserva probada de hidrocarburos (1P) fue dictaminada a nivel activo y no zonal, lo cual dio mayor solidez a la estimación de este patrimonio, según lo informó en marzo pasado la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH).

A esta situación se sumó el hecho de que en febrero de este año se logró reponer cada barril que se consumió con una tasa de restitución de reservas 1P de 101%, con lo que se logró adelantar en un año la consecución de la meta prevista para el 1 de enero de 2013.

Por si fuera poco, la petrolera mexicana coronó su incursión en aguas profundas con el descubrimiento de petróleo de muy alta calidad en el Área de Perdido, en la plataforma de Exploración Bicentenario, a 180 kilómetros al oriente de la costa de Tamaulipas.

En dicha zona, los pozos de Trión 1 y Supremus 1 revelaron la existencia de crudo ligero, de 34 grados (libre de azufre) y cuyo yacimiento podría pertenecer a una de las más importantes zonas en aguas profundas del Golfo de México.

En el caso de Trión, cuyo yacimiento se confirmó el 29 de agosto pasado, permitirá certificar reservas 3P de 250 millones a 400 millones de barriles de petróleo crudo equivalente.

Por su parte, Supremus, anunciado el 5 de octubre, representa la oportunidad de incorporar reservas hasta por 125 millones de barriles de petróleo crudo equivalente con recursos potenciales hasta por 447 millones de barriles de petróleo crudo equivalente.

De esta forma, para la administración entrante el reto, además de buscar una reforma que fortalezca las finanzas de la paraestatal, será seguir explorando en los 22 pozos previstos en el Golfo de México, 15 de los cuales fueron perforados en la pasada administración federal.

Un hecho que oscureció el panorama prometedor de Pemex fue la explosión en la Refinería Madero, en agosto; y posteriormente la detonación registrada en el Centro Receptor de Gas de Pemex Exploración y Producción en Reynosa, Tamaulipas en septiembre, donde por lo menos 30 personas perdieron la vida.

Asimismo, predominaron las "alertas críticas" de gas natural, debido a un incremento en la demanda del carburante causada por su bajo costo y la falta de una infraestructura suficiente para abastecer el creciente mercado, sobre todo en las zonas Centro y Occidente del país.

Ante ello, el presidente de la Asociación Mexicana de Gas Natural, Agustín Humann, subrayó en varias ocasiones que el reto para los próximos años será hacer crecer la red nacional de gasoductos, a la par del incremento de la demanda de este combustible.

Por lo pronto, una primera medida asumida en la administración anterior fue la puesta en marcha de una estrategia integral para ampliar la red de infraestructura, de transporte y de distribución del carburante.

Esta estrategia implica la construcción de grandes gasoductos y permitir a los distribuidores el acceso a los ramales desde Pemex, junto con la Comisión Reguladora de Energía.

Al respecto, la Secretaría de Energía anunció en agosto pasado que en tres años la red de gasoductos de Pemex debería crecer 40% para llegar a más de 16,000 kilómetros.

klm