La decisión de Ford Motor Company de cancelar sus planes de invertir 1,600 millones de dólares en México, para en vez de ello incrementar su capacidad de producción en Estados Unidos, es un voto de confianza a la promesa de Donald Trump de generar un ambiente para los negocios más amigable en ese país, explicó el director general (CEO, por su sigla en inglés), Mark Fields.

A pesar de la constante presión que el presidente electo ha ejercido sobre Ford desde que era precandidato por trasladar capacidad de producción a México, el CEO afirmó que su empresa tomó la decisión sin establecer contacto con Trump ni tener la promesa de contar con algún tipo de incentivo.

No hicimos ningún pacto con Trump. Tomamos la decisión pensando en nuestro negocio, esta decisión hace sentido de negocios , dijo Fields en una entrevista televisiva con la cadena estadounidense CNN, horas después de anunciar que la inversión planteada en abril del 2016 para ejercerse en México no se realizaría.

Fields defendió la decisión de Ford desde un punto de vista estrictamente de negocios, al reiterar que ésta se debió a las perspectivas positivas sobre un ambiente fiscal y regulatorio más benigno en Estados Unidos, así como al énfasis que la marca pondrá en el desarrollo de vehículos eléctricos y de conducción autónoma, cuyo desarrollo es más propicio en dicho país.

Ayer por la mañana, los directivos de Ford hablaron por teléfono con el vicepresidente electo Mike Pence, quien les expresó su agrado por la decisión tomada por la compañía, pero no ofreció ningún apoyo para que la empresa decidiera invertir 700 millones en sus instalaciones de Flat Rock, Michigan, para el desarrollo de coches eléctricos y autónomos, confirmó Fields.

(Trump) quiere crear un entorno positivo para que los empresarios inviertan en los Estados Unidos y tendremos que ver si se logra, pero por lo pronto esta decisión es un voto de confianza. Nos sentimos muy bien sobre la dirección que ha planteado Trump , explicó el CEO.

[email protected]