La subsidiaria de Petróleos Mexicanos (Pemex) Logística no cumplió con las disposiciones legales y normativas aplicables en materia de tecnologías de la información para supervisión de la seguridad en sus ductos, además de sobrecostos por su operación, riesgo en las instalaciones y un incremento en el número de tomas clandestinas a la red de transporte, de acuerdo con la tercera entrega de la cuenta pública del 2017 de la Auditoría Superior de la Federación (ASF).

“Se puede concluir que la carencia de mantenimiento, reparación, controles, regulaciones, seguridad física y monitoreo del sistema de Supervisión, Control y Adquisición de Datos (Scada), así como la falta de conclusión de la instalación de todos los sitios programados propiciaron el incremento del número de tomas clandestinas, así como la falta de oportunidad para detectar eventos de pérdida de presión en la red de ductos para el transporte de hidrocarburos”, concluyó el auditor.

Entre sus observaciones, la ASF confirmó que el proceso para seleccionar los sitios a implementar en el sistema Scada tuvo deficiencias dado que no se consideraron sitios prioritarios o estratégicos de forma inicial, lo que repercutió en una ampliación total por la cantidad de 79 millones 616,800 dólares, lo que provocó un sobrecosto de 102.9% del equipo para Pemex; asimismo, se pagaron dos anticipos para la implementación de todos los sitios, de los cuales se detectó que en 98 casos no fueron instalados; no obstante, no se ha solicitado la devolución al proveedor por 11 millones 253,200 dólares.

De los 379 sitios programados en el proyecto, 170 sitios (44.9%), identificados como estratégicos para el apoyo al combate del mercado ilícito de hidrocarburos, no se encuentran monitoreados en el sistema Scada por distintas razones, dentro de éstos se encuentran 62 sitios que presentan atrasos en la instalación.

Además, se identificaron 40 sitios con reportes de vandalismo con pagos por 18 millones 156,300 dólares que no han sido rehabilitados, además se carece de una estrategia por parte de Pemex Logística para ponerlos nuevamente en operación.

“En consecuencia, no se tiene un monitoreo eficaz de la red de transporte de hidrocarburos, lo cual no favorece la toma de decisiones y acciones inmediatas ante situaciones como alteraciones en la operación cotidiana de los ductos”, reiteró.

Las auditorías detectaron además que no existe un protocolo formalizado y actualizado para las áreas cuando identifican un reporte de vandalismo en los sitios, de los cuales se identificaron diferencias significativas entre la fecha del reporte y la fecha de notificación al área jurídica.

Lo más grave fue que sobre la gestión jurídica en 30 casos (75.0% de la muestra auditada) no se proporcionó la denuncia de hechos de los sitios siniestrados y tampoco se cuenta con el resultado de las denuncias, ni se conoce el seguimiento y resultado de los casos.

Procedimientos opacos en el sistema

Del mismo modo, el sistema contratado por Pemex no cuenta con procedimientos para realizar los mantenimientos al equipamiento de medición y telecomunicaciones, tampoco está establecido el número de días para que se investigue y se resuelvan los casos ante la falla en un instrumento del proceso operativo, se carece de una estrategia para la actualización del sistema Scada y no se tienen propuestas de mejora para el monitoreo del transporte de combustible.

También se reportó que, durante los recorridos de pruebas a los seis lugares visitados, se comprobó que las instalaciones de la infraestructura Scada no cuentan con las medidas de seguridad mínimas para su resguardo y operación, tampoco se consideraron riesgos importantes inherentes a la naturaleza del proyecto como robo, vandalismo, desastres naturales y casos fortuitos, ni se aseguró que dentro del contrato se establecieran pólizas de seguros para dichos casos.

Finalmente, el centro de control principal (monitoreo de la red de ductos) no tiene un protocolo formalizado para reportar los eventos de baja de presión en el transporte del combustible y no tiene un proceso formalizado en el que se detallen las actividades, los responsables, tiempos de atención de los incidentes, tampoco se presentó evidencia de las bitácoras donde se quedó plasmado el seguimiento cotidiano del monitoreo de los ductos.

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