Los 29 restaurantes de McDonald’s en Perú, franquicia manejada por Arcos Dorados Holdings, permanecerán cerrados hasta que culmine una inspección propia, tras la muerte de dos empleados, dijo un portavoz de la compañía operadora.

Carlos Campos y Alexandra Porras, de 18 y 19 años, respectivamente, murieron el domingo, tras recibir descargas eléctricas mientras limpiaban una cocina en un restaurante de McDonald’s en la capital del país, informó la policía.

La inspección “podría demorar horas o días”, dijo un portavoz de Arcos Dorados, quien destacó que la empresa “tiene sus propios estándares, políticas y procedimientos de seguridad para mantener a nuestros empleados seguros”.

La fiscalía decidió abrir una investigación sobre los decesos, mientras crecían las críticas a las cadenas de comida rápida y el debate sobre las condiciones laborales en el país. Los jóvenes trabajaban en el restaurante ubicado en el distrito de clase media Pueblo Libre. La compañía reafirmó que está cooperando con las autoridades en las pesquisas y que además realiza una investigación propia con expertos independientes, e inspecciones de seguridad en todos los restaurantes del país. Arcos Dorados había informado previamente el cierre de todos sus restaurantes en Perú durante dos días por duelo, hasta el miércoles, y que el personal recibirá su remuneración correspondiente.

McDonald’s Corp, con sede en Estados Unidos, expresó más temprano en un comunicado que está “profundamente entristecido por el trágico accidente”, y afirmó que trabaja con su socio en el país sudamericano para colaborar en “una investigación exhaustiva con las autoridades locales”.

El Ministerio de Trabajo informó que realizará una investigación para determinar si la franquicia de McDonald’s fue responsable de la muerte de sus empleados. La cartera manifestó que el restaurante podría ser multado con unos 56,000 dólares si se determina su responsabilidad.