En la última década, la participación de los abarroteros mayoristas en el mercado de la distribución de mercancías, se ha estrechado gradualmente al pasar de 60% a poco menos de 50%, lo que ha puesto en alerta al sector.

Ante ello, la erradicación de prácticas de mercado anticompetitivas, mayor seguridad y reconocimiento son hoy dos de las principales demandas que los distribuidores de abarrotes al por mayor del país hacen al gobierno, para proteger a un sector que emplea a poco más de 30,000 mexicanos de manera directa y a casi 1.5 millones de forma indirecta.

Según Guillermo Valdés, presidente de la Asociación Nacional de Abarroteros Mayoristas (ANAM), a dicha tendencia subyacen factores como la citada competencia desleal, la falta de capacitación de sus clientes (las llamadas tiendas de la esquina ) e incluso el actual clima de inseguridad del país.

Es cierto que ha decrecido nuestra tajada del pastel, pero la importancia que para la economía nacional tiene el rubro del comercio al que atendemos, el de las tienditas de la esquina, nos hace firmes creyentes de que nuestro sector, lejos de desaparecer, tiene que fortalecerse , declaró a El Economista el representante empresarial.

Y es que los 129 asociados de la ANAM, que significan 80% del canal mayorista de abarrotes -con facturación anual de más de 95,000 millones de pesos-, abastecen a un universo cercano a 500,000 clientes, es decir, poco más de dos tercios del número estimado de pequeños changarros de productos de primera necesidad que existen en el país.

El pulpo crece

En este contexto, el líder gremial reconoció que su principal amenaza actualmente son las cadenas de tiendas de autoservicio y en cierta medida las de tiendas de conveniencia, mismas que, dijo, han estado creciendo de manera descontrolada, ocasionando el cierre de un buen número de pequeños negocios, no solamente de abarrotes.

Lo que nosotros reclamamos es una política que regule la expansión de estas cadenas comerciales, mismas que en muchos casos ejercen prácticas anticompetitivas, como la venta por debajo del precio de costo, y en otros tantos trasladan a sus proveedores los costos de mantener los precios bajos, lo que termina estrangulándolos , expresó Valdés.

Profesionalizan al cliente

Asimismo, el también Director General de Abarrotera del Duero, de Michoacán, se mostró escéptico respecto de que los empleos generados con la apertura de nuevas tiendas de autoservicio compensen a los que se pierden por el cierre de los establecimientos pequeños, a quienes la ANAM trata de apoyar a través de programas de capacitación en administración y mercadeo.

A ese respecto, indicó que uno de sus principales misiones al frente del organismo será emprender un cabildeo más activo con el gobierno, para que éste reconozca la importancia económica del canal de comercio tradicional y le otorgue un mayor impulso.

Finalmente, el empresario manifestó su preocupación por la situación de inseguridad que se vive en el país, misma que ha ocasionado el sensible incremento del gasto en seguridad por parte de sus asociados, el cual hace 10 años era prácticamente nulo y hoy podría representar hasta 2% de sus ventas.

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