Mango sigue los pasos de Zara y de otras marcas del grupo Inditex en su estrategia de integración del canal online y el físico. La cadena de Isak Andic quiere convertir sus tiendas en minicentros logísticos que puedan expedir las compras realizadas en su web, como ya está haciendo Zara en 49 países. De momento, está ensayando este modelo en su tienda londinense de Oxford Street, desde donde se envían los pedidos realizados por los británicos el mismo día o al día siguiente de su compra.

Las ventajas del nuevo sistema son diversas. Para empezar, el cliente reduce el tiempo de espera. Por otro lado, también se acorta la distancia entre el punto de envío (que hasta ahora era el centro logístico de Barcelona) y el de entrega, lo que ayuda a favorecer un transporte más sostenible. Pero el verdadero objetivo de las cadenas de moda que están adoptando este nuevo sistema logístico es la reducción de existencias.

Imagínese una falda floreada talla L que se queda colgada en una tienda. Con el cambio constante de colecciones, si no se repone el resto de tallas de ese modelo, deberá ser retirada porque tener prendas sueltas en los expositores no resulta estético. La falda se irá al almacén de la tienda, condenada a ser vendida en época de rebajas con su pertinente descuento.

Pero imaginemos que ese establecimiento dispone de la tecnología necesaria de detección de prendas y funciona como un pequeño centro logístico. Cuando un cliente de cualquier rincón de Reino Unido compre una talla L de esa falda floreada a través de la web de Mango, el sistema detectará que existe una tienda a la que le interesa deshacerse de esa prenda. El establecimiento reducirá existencias y la cadena conseguirá vender esa falda a precio completo.

El modelo integrado de tiendas físicas y venta online también ofrece otras fórmulas, como la llamada click & collect: los clientes de Mango en Reino Unido que compren una prenda online pueden seleccionar en qué tienda quieren recoger su pedido y, si ésta tiene disponibilidad de producto, el consumidor puede recogerla el mismo día.

Inditex lleva cinco años trabajando en la integración de sus tiendas físicas con el canal online, un proceso al que, sólo en el 2018, dedicó 1,620 millones de euros. La estrategia, diseñada en Arteixo (A Coruña) ha sido posible gracias a la tecnología RFID, que identifica todas las prendas por radiofrecuencia a través de un dispositivo implantado en cada una de ellas. El grupo ya ha puesto en marcha el sistema en todas las tiendas de Zara, Massimo Dutti, Pull & Bear y Uterqüe y, antes del 2020, lo habrá ampliado al resto de cadenas.

Innovación digital

Por su parte, Mango acaba de inaugurar un centro de innovación digital para el grupo que está situado fuera de la sede central, en el distrito tecnológico [email protected] de Barcelona. Las nuevas instalaciones acogerán a un equipo de 100 profesionales cuya misión será dar respuesta al gran crecimiento que está registrando el negocio online.

En el 2017, último ejercicio con datos disponibles, la plataforma online de Mango vendió 15.4% más y alcanzó los 339 millones de euros. Esta cifra representó 15.5% de la facturación total de Mango. La empresa de Isak Andic, que aún no ha facilitado los resultados del 2018, ha avanzado que las ventas online se aceleraron el pasado ejercicio y que se prevé que, a cierre del 2019, la facturación por este canal alcance 20% de los ingresos del grupo, un hito que se había previsto para finales del 2020. Actualmente, Mango vende a través de su web en más de 80 países y, en las principales ciudades europeas, así como en toda España, ofrece envíos en 24 horas.