Con la llegada del Covid-19 una de las poblaciones más vulnerables ante la amenaza han sido las mujeres embarazadas y la vida que llevan dentro; sin embargo la mortalidad materna es uno de los males persistentes en todo el mundo y que ya existía antes de la crisis sanitaria, la estadística indica que este mal afecta sobre todo a las poblaciones desfavorecidas y con poco o nulo acceso a la atención médica y reproductiva de calidad.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) cada día mueren más de 800 mujeres por causas prevenibles relacionadas con el embarazo y el parto. Las causas pueden ser variables y diversas por cada región en el mundo en que se presentan complicaciones para un embarazo asistido, en el que se valore por igual la salud de la madre y el bebé.

En entrevista con El Economista Patricia Faci, directora de asuntos internos y comunicación de Merck Sharp and Dohme (MSD) México, comentó que además de las poblaciones desfavorecidas, todas las mujeres que se encuentran embarazadas deben tomar en serio su salud, pues la muerte materna es una situación que todavía persiste en México.

“En 2011 surge la necesidad de apoyar la salud de las madres como pilares de la sociedad, se trata de una iniciativa de un donativo de 500 millones de dólares a lo largo de estos diez años, porque creemos que ninguna mujer debe de morir dando vida”, destacó Patricia Faci.

Desde su creación, el programa ha apoyado más de 60 proyectos diversos en más de 50 sitios globales, desde Argentina hasta Vietnam, llegando a más de 3.5 millones de mujeres y capacitando a más de 60,000 trabajadores de la salud.

Mencionó que actualmente además de la Covid-19, las enfermedades hipertensivas en el embarazo, hipostenuria, hemorragia obstétrica y otras infecciones y complicaciones en el parto son las causas de muerte materna más frecuentes en el país.

Por lo que en esta quinta ronda de donaciones que levanta la empresa biofarmacéutica MSD para Madres habrá “entidades beneficiadas para mejorar la salud y equidad de la salud, desde el acceso hasta la eficacia y eficiencia de la prestación de servicios”, explicó.

Para tales fines la MSD se alió con el GIRE para respaldar el acceso a derechos durante y después del embarazo, con atención libre de abusos físicos y psicológicos o discriminación.

katia.nolasco@eleconomista.mx