Ex ministra de Finanzas de Nigeria y ex directora gerente del Banco Mundial, Ngozi Okonjo-Iweala ganó la elección como directora general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), adelantó el medio electrónico nigeriano The New Diplomat.

Según este medio, Okonjo-Iweala obtuvo la mayor preferencia; en primera instancia logró el apoyo de la Unión Europea y posteriormente el de China, impulsando en consecuencia el respaldo de más miembros de la OMC.

En paralelo, el medio estadounidense Inside U.S. Trade indicó que la candidatura de Okonjo-Iweala “cobró impulso después de ganar el apoyo de la Unión Europea esta semana”.

De confirmarse la filtración a The New Diplomat, la candidata nigeriana tuvo el mayor respaldo de la membresía de la OMC, compitiendo en la recta final contra Yoo Myung-hee, de Corea del Sur.

Aun así, la obtención de la mayoría no significa en automático que Okonjo-Iweala será la nueva directora general; especialmente, faltaría comprobar que tiene el respaldo de Estados Unidos.

“La siguiente directora general tendrá frente a sí retos políticos y geopolíticos, más que retos técnicos”, dijo Roberto Zapata, socio senior en Consultores Internacionales Ansley. “Si los retos fueran exclusivamente técnicos, hace tiempo que se hubieran solucionado, pues hay mucho talento técnico tanto en la Secretaría de la OMC como en varias delegaciones negociadoras”.

Recientemente Okonjo-Iweala fue nombrada Enviada Especial de la Unión Africana para movilizar el apoyo financiero internacional para la lucha contra Covid-19 y Enviada Especial de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el Acceso al Acelerador de Herramientas Covid-19.

Antes, Okonjo-Iweala sirvió dos veces como Ministra de Finanzas de Nigeria (2003-2006 y 2011-2015) y actuó brevemente como Ministra de Relaciones Exteriores en 2006, la primera mujer en ocupar ambos cargos.

Tuvo una carrera de 25 años en el Banco Mundial como economista de desarrollo, llegando al puesto número 2 de directora gerente de operaciones.

“La siguiente directora general tendrá que desarrollar interlocución de muy alto nivel, implica que tenga la capacidad de crear los espacios reales, y los incentivos, para que los actores clave comiencen a negociar y despierte el apetito en la membresía.

“Esto último es clave. Si los miembros no tienen voluntad de negociar, no pasará nada que desatore la situación actual, la OMC se encaminará a la irrelevancia y las negociaciones continuarán por fuera del entorno multilateral”, opinó Zapata, quien fue embajador de México ante la OMC.

roberto.morales@eleconomista.mx