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La infraestructura, motor de desarrollo regional: OCDE
Los estados que enfocaron sus inversiones a conectividad, consolidaron o apuntalaron su desarrollo, afirma el organismo.

Las inversiones en infraestructura realizadas desde 1998 en San Luis Potosí, Jalisco y Durango ayudaron a consolidar el desempeño económico de estas regiones, observó la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Sólo en San Luis Potosí se promovió la creación de un importante hub logístico entre 1998 y el 2010, al haber desarrollado una extensa red de comunicación carretera que aprovecha su localización geográfica, refiere.
De acuerdo con Enrique Garcilazo, investigador de la OCDE y compilador del estudio Promoviendo el crecimiento en todas las regiones -presentado la semana pasada-, el impacto de la inversión en infraestructura suele ser mayor a nivel regional cuando llega a zonas rezagadas que a las más avanzadas.
Y es también determinante para el crecimiento económico en este tipo de entidades, afirma en conversación con El Economista.
Otro ejemplo del impacto que ha tenido la inversión en infraestructura de transporte, que incluso ayudó a capitalizar las ubicaciones geográficas privilegiadas de las zonas del país , se encuentra en Jalisco y Durango.
Tal como se lee en el documento, Garcilazo recuerda que la inversión en infraestructura de planeación urbana ha sido determinante para el desarrollo y regeneración de espacios urbanos, también en Jalisco .
En su experiencia, tras analizar el desempeño productivo de 23 regiones subnacionales de 10 países, incluido México, la infraestructura y la conectividad son factores multiplicadores de desarrollo, que promueven inversiones en transporte interno, potencian la ubicación geográfica de las localidades e incentivan el comercio. Y las regiones analizadas en México son la muestra de estas conclusiones, comenta.
REDISEÑAR POLÍTICAS
Cuando se dirigen las inversiones a más carreteras de regiones donde de por sí ya hay desarrollo, se genera un impacto en el desarrollo económico, dice.
Pero es menos determinante en el crecimiento productivo y generación de empleos que el generado en las regiones más rezagadas , precisa.
En su experiencia, las políticas públicas de infraestructura tendrían que potenciarse con otras que promuevan el empleo y la generación de oportunidades para la población local. Los paquetes de medidas de mejoramiento de la infraestructura pueden ser importantes instrumentos de crecimiento mientras estén coordinadas con otras políticas públicas , aclara.
OBSTÁCULOS INSTITUCIONALES
De acuerdo con el especialista de la OCDE, se requiere coherencia en políticas públicas y continuidad para garantizar que la inversión en infraestructura pueda potenciar el desarrollo regional.
El estudio dice que no es un proceso de corto plazo. El sur de Holanda que fue una región que vivió en crisis en los años 80, ahora es superdinámica. Fueron 15 años de impulso, igual que en Asturias. Aquí lo importante es darle continuidad a las políticas públicas, no se puede construir de un año al otro, generando de repente un impulso, porque si decae otra vez, no hay efecto neto , comenta.
SEXENIO DE INFRAESTRUCTURA
El presidente Felipe Calderón nombró su administración como el sexenio de la infraestructura y para sostener su dicho, precisó en su mensaje con motivo del VI Informe de Gobierno, que en este periodo se han invertido casi 700,000 millones de pesos.
Este monto es 50% superior al erogado en la administración precedente, de Vicente Fox, precisó en su momento.
Al respecto, en un análisis, la consultoría KPMG estima que el promedio de inversión en proyectos de infraestructura en el país pasó de 3.5% del Producto Interno Bruto (PIB) en la gestión precedente a 4.5% en el sexenio de Calderón.
Sólo en este año, el presupuesto federal dirigido al programa de inversión pública en infraestructura carretera fue de 54,623 millones de pesos, que representa 73.4% del presupuesto total aprobado para el sector de comunicaciones y transportes.
ymorales@eleconomista.com.mx