“La estrategia de la CFE no contribuye al T-MEC, más bien lo complica”, dice Moisés Kalach. El empresario se refiere a la decisión de Manuel Bartlett, director de la empresa eléctrica, de ir por un arbitraje para modificar los contratos con las empresas que construyeron los gasoductos y van a operarlos. “Es una decisión que manda muchos mensajes, algunos producen confusión, pero casi todos generan malestar”, señala Kalach, “ha generado dudas sobre la voluntad de cumplir los contratos preexistentes y mete ruido en lo relacionado con certidumbre en las inversiones. Tiene que ver con el T-MEC porque afecta a dos empresas de nuestros socios comerciales. Es una inversión muy cuantiosa, son miles de millones de dólares. Es el caso de TransCanada y de IEnova (además de las mexicanas Fermaca y Carso); hay que tener en cuenta que IEnova es una filial de Sempra, que está basada en California, el estado de Nancy Pelosi, una de las personas de las que depende la aprobación del USMCA”.

Hasta ahora no se ha violado ninguna de las cláusulas del NAFTA y el ir a arbitraje es una posibilidad contemplada en el contrato del gasoducto, pero la línea es muy delgada, advierte Kalach: “La cosa será muy diferente, si la decisión de la CFE es no dar la oportunidad de operar al gasoducto que ya está construido, esto equivale a una expropiación indirecta y la tensión podría crecer muchísimo. Llevaría las cosas a otra dimensión”

En este contexto, es normal la reacción del embajador de Canadá, Pierre Alarie, dice Kalach, “aunque es algo excepcional que un diplomático canadiense haga una declaración que es casi una reclamación. Los canadienses son muy prudentes, diría que cautelosos; el que haya mandado el mensaje nos da una idea de lo mal que cayó el anuncio”.

Los próximos días serán cruciales para ver qué pasa con el gasoducto, “en el Consejo Coordinador Empresarial hemos ofrecido nuestra mediación para resolver esto. De hecho, se creó un grupo de trabajo donde están representantes de Canadá y Estados Unidos. Una mala solución nos puede costar mucho en el T-MEC, pero también en el abasto de energía para México, donde la península de Yucatán y el Occidente requieren ese suministro de gas natural, quizá puede tener impacto en los mercados. Por momentos parece que la reacción posible de los mercados no está siendo valorada con la seriedad que se requiere”, explica Kalach, empresario de la industria textil que ha encabezado el grupo de trabajo del sector empresarial en las negociaciones del nuevo tratado comercial de América del Norte.

La hoja de ruta del T-MEC

Hay avances importantes en Estados Unidos, pero parece complicado que el T-MEC se apruebe antes de la pausa del verano, que será el 26 de agosto, reconoce Kalach. La carta de apoyo de los 28 gobernadores es una prueba de lo que se ha logrado y también el compromiso de Donald Trump y su equipo. “El presidente está poniendo una parte de su capital político para impulsar el acuerdo, hay que reconocérselo, con los legisladores demócratas, tenemos una estrategia muy clara: convencer a 12 legisladores que consideramos clave, además de los dos líderes, Nancy Pelosi y Charles Schumer”. Respecto a Canadá, no es seguro que la aprobación sea en los próximos días, explica el empresario mexicano, “ellos tienen una elección en puerta y, además, pueden optar por esperar a ver lo que pasa en Estados Unidos. No tengo duda de que los dos países aprobarán el USMCA, pero más vale no ser demasiado optimistas con los tiempos y hacer lo que nos toca de manera correcta. Ya cumplimos con la aprobación de la reforma laboral, de cualquier modo, tendremos como red de protección el actual NAFTA”.

[email protected]