En el Instituto Mexicano de la Radio (Imer) la existencia de entidades sindicales es sinónimo de ineficiencia operativa, abusos laborales, sistemas de contratación opacos y escaso interés en la capacitación profesional continua, para mantener al aire un medio público —como es el Imer— de 17 estaciones de radio AM/FM, con contenidos de calidad.

Los resultados de un informe solicitado por la directiva del Imer en 2015 arrojan que el personal sindicalizado es “la debilidad” más seria de este organismo para destacar entre la radio pública y comercial mexicana.

En este medio público dos sindicatos ya se han “repartido” las estaciones del Imer de todo el país: El Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Radio, Televisión y Telecomunicaciones (STIRTT) tiene alcance sobre todas las estaciones de amplitud modulada del Imer en la Ciudad de México, más una estación en Lázaro Cárdenas, Michoacán; y otra en Cananea, Sonora, y ambas en la banda de frecuencia modulada. En tanto, el Sindicato Nacional de Trabajadores del Instituto Mexicano de la Radio (SNTIMER) es la entidad sindical propia del Imer, que vela por los trabajadores en FM del Instituto en la capital y con secciones también en Chihuahua, Yucatán, Chiapas y Oaxaca.

Ineficiencia operativa por los sindicatos, acusan los generadores de contenido

De acuerdo con el documento “Reporte de Resultados: Evaluación del Instituto Mexicano de la Radio”, de 2014-2015, aproximadamente un 40% de los trabajadores del Imer se encuentran sindicalizados con alguno de las dos entidades mencionados y la mayoría de esos funcionarios son personal administrativo, cuyas áreas no tienen nada que ver con la locución, operación, transmisión o producción de contenidos en el Imer, entre otras.

El SNTIMER está afiliado a la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE), mientras que el STIRTT se respalda enteramente en el artículo 123 de la Constitución.

A parecer de los trabajadores que se dedican a la radiodifusión y de otras voces externas, pero relacionadas de alguna manera con el Imer en la producción de contenidos, los trabajadores sindicalizados complican la operación del Instituto en el día a día:

“En las emisoras tenemos un problema, que es que en todas padecemos a los sindicatos (…) Si tengo un programa que va a salir en Opus 94.5 FM y en la B Grande 1220 AM, lo obvio sería que mi locutor haga todas mis rúbricas, pero no: tengo que conseguir a un locutor del apartado A y del B, y entonces acabo haciendo dos programas. Uno con el apartado A con su voz y otro con el apartado B con su voz; entonces los procesos de planeación se vuelven caóticos desde que ya estás ahí”, resume con su comentario una persona entrevistada para este informe de 2015.

“El sindicato lo que ha hecho, por lo menos en la emisora, dar trabajo a personas incapaces (…) Yo tengo gente que no sabe ni leer y es que cualquiera puede entrar al sindicato (…) Con relación a las áreas hay un problema que se nos coartan muchas cosas, nos coartan creatividad; decisión y todo eso tiene que ver con el sindicato”, agrega otro de los entrevistados citados en el informe.

Sindicatos presionan las finanzas del Imer por las cartas de tránsito

Los entrevistados también citan el tema de las cartas de tránsito que deben pagarse cuando una voz que sale al aire no es de un trabajador sindicalizado: “Si no tiene esa carta, usted no puede sacar ese programa; si usted no le paga, no puede hacer esto…”.

El Imer apagó el sábado 1 de junio la programación noticiosa y de análisis de sus emisoras de amplitud modulada (AM), porque ya no pudo cumplir con las cartas de tránsito que le exigen los sindicatos cuando un contenido que sale al aire es originado por un trabajador no sindicalizado. El Instituto enfrenta además un problema para poder usar una bolsa de 11 millones de pesos con los que podría pagar esos compromisos, los sueldos de muchos empleados e insumos como energía eléctrica que consumen las estaciones.

Aleida Calleja, directora del Instituto Mexicano de la Radio, dice que las cartas de tránsito que cobra uno de los sindicatos sumarían tres millones de pesos en su cifra más conservadora: “las más mínimas de las mínimas que deben pagarse para salir con lo más esencial de contenidos, estaríamos cercanos a los tres millones de pesos correspondientes a junio-diciembre (de 2019). Si fuera al siguiente nivel, tendríamos que gastarnos entre cinco y seis millones de pesos, que es un dinero considerable para nuestro presupuesto y eso en un cálculo conservador”, dijo la funcionaria en referencia a que la Cámara de Diputados recortó el presupuesto del Imer en 19 millones de pesos para este año.

Calleja Gutiérrez animó también a los sindicatos a encontrar una solución a los problemas presupuestales del Imer: “Queremos y vamos a tener que platicar con ellos, porque la realidad es que no tenemos el presupuesto para pagarles esas cantidades; que nos escuchen o pues bien, que el personal sindicalizado haga el trabajo que no está haciendo y que es el que sí están haciendo los freelancers y las personas que están por honorarios, porque en la práctica lo que sucede es eso, que la gente del sindicato no lo está haciendo. El trabajo que los trabajadores del sindicato tendrían que realizar lo están realizando los freelancers”, lanzó la directora.

Productores de contenido piden actualizar el contrato de trabajo

Los entrevistados, de la parte de generación de contenidos en el Imer, comentaron en el informe la necesidad de establecer lineamientos claros de contratación de personal; que esto se realice a través de procesos públicos o democráticos de selección; que se contrate a personas calificadas para el puesto y se establezcan plazas fijas para las áreas creativas, cuotas dominadas por la parte administrativa.

“El Imer no tiene una plantilla pequeña, son muchos empleados y la mayoría se dedican a la parte administrativa, eso nos habla de una estructura burocrática muy amplia en lugar de dedicarse a la parte sustantiva que son los guiones, los escritores…”, se lee en el informe.

Otro de los encuestados dijo que “en el área creativa es muy difícil conseguir una plaza y cuando lo intentas, ya se lo dieron a alguien y normalmente se lo dan para personal administrativo”.

Este es el Imer que recibió Aleida Calleja