El pasado miércoles a las 11:30 de la noche, se declaró desierta la licitación para seleccionar al gerente de proyecto en la construcción de la refinería de Dos Bocas, Tabasco, ya que las firmas y consorcios invitados a participar en el proceso presentaron propuestas que superaron en tiempo y gastos a las necesidades del gobierno. Sin embargo, la refinería se construirá bajo la coordinación de Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Secretaría de Energía.

“La licitación se declaró desierta por el incumplimiento a las propias bases que se emitieron para dicha convocatoria”, explicó en la conferencia presidencial Rocío Nahle, titular de Energía.

Las empresas seleccionadas para participar en el concurso fueron: un consorcio conformado por la originaria de Virginia, Bechtel y la italiana Techint; la estadounidense Jacobs en asociación con la australiana Worley Parsons; la antes filial de Halliburton, KBR, y la francesa Technip, que retiró su propuesta antes de que el gobierno emitiera este fallo.

“Estaban pidiendo mucho, se pasaron de los 8,000 millones de dólares y en el tiempo de construcción”, comentó al respecto el presidente Andrés Manuel López Obrador.

La empresa Technip declinó participar en la licitación de la refinería, mientras que Bechtel-Tecnict; WorleyParsons-Jacobs; Technip y KBR ofertaron entre 10,000 y 12,000 millones de dólares, y con un plazo de construcción del 2023 al 2025.

En su momento, el presidente López Obrador destacó la experiencia y seriedad de dichas empresas. “Son empresas muy serias las cuatro que se escogieron. Una de ellas ha construido más de 200 refinerías y fue la que construyó la refinería más grande del mundo en la India y la hicieron en tres años y en 8,000 millones de dólares”, declaró el mandatario el 19 de marzo.

Cuestionado acerca por qué el gobierno insiste en la construcción de la refinería pese a que las cuatro empresas a las que confió el proyecto le dijeron que no es viable en tiempo y costo, el presidente López Obrador dijo que se tiene capacidad con mano de obra mexicana para realizar el proyecto.

“Así era antes en Pemex. Las refinerías las hicieron los técnicos mexicanos y en cada refinería hay talleres, ahí se elaboraron hasta las piezas para el mantenimiento. Lo que pasa que con la política neoliberal todo se convirtió en contrato, todo. Entonces, este es un regreso a que el gobierno pueda llevar a cabo obras por administración directa sin depender (de privados)”, declaró.

Para este año, el director general de Pemex, Octavio Romero Oropeza, aseguró que otorgará un presupuesto de 50,000 millones de pesos para el arranque de las obras que realizará la estatal, mismos que corresponden a 10% del gasto programado por el Congreso para toda la empresa en el 2019. Pero además, el presupuesto inversión física de todas las actividades de la subsidiaria Transformación Industrial del 2019 es de 57,500 millones, por lo que se deberán obtener recursos de otras fuentes y no sólo presupuestales.

“El mayor reto será el financiamiento de la obra, sin duda, por encima de las condiciones ambientales, sociales y hasta operativas, y es el que preocupa más a las calificadoras porque también hay otros proyectos en puerta en el gobierno”, comentó Arturo Carranza, analista de la consultoría Mercury.

Y es que, según el experto, si las empresas con más experiencia en el mundo en estas obras —conforme a la invitación realizada por la Secretaría de Energía—, consideraron que se necesitaba un presupuesto superior a 8,000 millones de dólares y un plazo mayor a tres años, esto es un indicativo del tamaño del reto que acaba de asumir el gobierno.

Retos operativos

La construcción de esta megaobra iniciará de cualquier forma el 2 de junio. “Se van a crear 100,000 empleos en la construcción y va a estar terminada para mayo del 2022. Me canso ganso”, manifestó el presidente López Obrador.

De acuerdo con Marcial Díaz, de Lexoil Consultores, para que Pemex lleve a cabo la obra será necesario modificar de nueva cuenta la vocación de la empresa, que además de ser de las pocas en el mundo que participa en la cadena de valor, ahora se convertirá en constructora de plantas de alta complejidad y, según los planes, en un ejemplo para el mundo, al construir en un tiempo récord de 37 meses una obra de la magnitud que se espera. “Pemex lleva más de tres décadas sin construir una refinería, así que ya no es referente, pero además, cuando ha licitado grandes obras, como las reconfiguraciones, acaban a destiempo y en litigios por costos adicionales”, dijo.

Dos Bocas, desafío mayúsculo

Según los planes gubernamentales, la refinería de Dos Bocas, Tabasco, será diseñada para procesar crudo Maya de 22 grados API, que será petróleo pesado obtenido de los campos mexicanos, ya que en promedio las refinerías que componen hoy el sistema nacional están diseñadas para crudos más ligeros, de 32 grados API.

El gobierno ya cuenta con 566 hectáreas de propiedad federal donde se realiza el acondicionamiento del sitio.

La refinería tendrá 17 plantas de proceso, además de plantas de energía eléctrica y servicio auxiliares, 93 esferas de almacenamiento, enlace con terminal marítima de Dos Bocas, enlace carretero, vía de ferrocarril, obras hidráulicas y de saneamiento.

La Secretaría de Energía tendrá a su cargo las siguientes atribuciones: coordinar y promover, el proyecto de la construcción de la refinería de Dos Bocas, así como establecer los lineamientos técnicos que deberán observarse en los procesos de contratación.

La construcción contará con el soporte de instituciones y grupos colegiados como la Comisión Federal de Electricidad, el Instituto Mexicano del Ingeniería, la UNAM, la Conagua, que ya han participado en la evaluación del proyecto, aseguró Nahle.

Con el objetivo de asegurar que durante la ejecución se usen las mejores prácticas de transparencia y anticorrupción se contará con la participación activa de la Organización de las Naciones Unidas.

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