La automotriz japonesa Honda Motor dijo que llegó a un acuerdo que zanja un conflicto laboral en una planta de autos china, tras tres semanas de interrupciones.

Trabajadores de la planta de transmisión en Foshan, en el sur de China, se reunieron con gerentes tras suspender una huelga que buscaba mayores beneficios como un incremento del salario anual de al menos 15 por ciento.

Los trabajadores habían amenazado con retomar la huelga si la gerencia rechazaba sus demandas.

"Hemos llegado a una conclusión y la producción de partes y autos volverá a la normalidad", dijo la portavoz de Honda, Akemi Ando.

La segunda mayor automotriz de Japón dijo que finalmente todos los trabajadores de la planta de partes de 1,900 operarios aceptaron la oferta original de la empresa de un alza salarial mensual de 336 yuanes (53.6 dólares), y otras concesiones.

La empresa no informó de la naturaleza de las otras concesiones.

El acuerdo permite a Honda volver a ensamblar los Accord, Civic y otros populares modelos.

Honda había reiniciado las operaciones de ensamblaje de cuatro plantas el viernes, con el primer flujo de suministro de transmisiones en más de una semana gracias a que los trabajadores acordaron volver hasta que la gerencia tomara una decisión sobre su lista de peticiones.

Honda había dicho que era capaz de producir autos el viernes y el sábado, pero que el pronóstico para la próxima semana era incierto.

Salarios más altos

La huelga en el proveedor de Honda llegó en un momento que las compañías extranjeras en China han sido afectadas por una serie de disputas laborales, lo que genera preguntas sobre cuánto tiempo más China seguirá siendo el centro mundial de producción de manufacturas a bajo costo.

Honda consiguió en China 17% de sus ventas mundiales de autos el año pasado.

China, que ahora es el mayor mercado automotor del mundo, se convierte en un negocio cada vez más crucial para la mayoría de las automotrices del mundo, mientras que la demanda se estanca en muchos países desarrollados.

Honda puso las negociaciones políticamente sensibles en manos de expertos de los gobiernos locales y de los miembros de los sindicatos que respalda el gobierno, algunos de los cuales han chocado con los trabajadores fabriles esta semana.

RDS