El Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) se planteó la posibilidad de dar preferencia a los pequeños radiodifusores en los mercados de mayor relevancia económica, de cara a la próxima licitación de espectro para concesionar 319 estaciones de radio comercial AM/FM, conocida como IFT-8 y que recién concluyó su etapa de consulta pública. 

La idea vino de uno de los siete comisionados como una propuesta para desatar mayor competencia en las ciudades medianas y grandes del país, dado que los grupos radiofónicos de alcance nacional, por su músculo financiero, compiten allí con ofertas económicas muy elevadas contra las que los radiodifusores locales poco o nada pueden hacer en sus propias plazas, limitando así las posibilidades de expansión de éstos.  

El argumento de aquel comisionado se sustentó, entre otras ideas, en que durante la pasada licitación de espectro para radio comercial, la IFT-4, los grandes grupos se interesaron cada uno por más de una veintena de estaciones para continuar alargando sus cadenas nacionales.  

Como ejemplos, en la IFT-4, Grupo Radio Centro se interesó por 28 frecuencias de todo el país y aunque sólo se le permitió competir por 22 lotes debido a su nivel de tenencia espectral por las estaciones que ya opera en toda la República, consiguió hacerse con dos emisoras y de entre esas, con un lote en Cancún que ganó por una oferta de 86.5 millones de pesos, las más elevada de toda la subasta IFT-4.

Casos confirmados aparte son los del Grupo Multimedios y la familia Huesca relacionada con el Grupo NRM Comunicaciones de Radio Mil, que se interesaron también por 21 y 18 estaciones, respectivamente. Inclusive, hubo grupos nacionales que buscaron hacerse con los incentivos económicos por considerarse nuevos actores en plazas muy particulares o por la promesa de iniciar simultáneamente con una transmisión analógica-digital, en caso de ganar la frecuencia en cuestión.  

La propuesta del comisionado, se circunscribía, en otros aspectos, a discutir la posibilidad de establecer una especie de ronda inicial en la IFT-8 para que en los mercados más importantes sólo los pequeños radiodifusores pudieran presentar primero sus ofertas, para que éstos cuenten entonces con posibilidades adicionales de expansión ante los “tres o cuatro grandes cadenas que siempre suelen llevarse todo”, según cita el expediente P/IFT/210819/402. 

"La oferta monetaria, en gran medida, ha influido en los resultados; no podemos decir que ha sido determinante en todos los casos, pero esto se ha traducido en que grupos de mayor poder económico puedan ofrecer por las plazas más interesante y esto se ha comprobado empíricamente en los resultados de la licitación: que suelen ser los grupos grandes los que se llevan las frecuencias en las plazas más relevantes”.

"La preocupación mía es sobre una concentración oligopólica en los mercados (….) que nuevos entrantes o pequeños, hasta hoy pequeñas empresas de radiodifusión, que pudieran tener un estímulo mayor para algunas plazas o de plano tener preferencia en algunos mercados, en una especie de ronda inicial que estuviese limitada a este tipo de jugadores de no gran tamaño”, argumentó el comisionado.

Este funcionario advirtió así la lluvia de opiniones que los pequeños radiodifusores hicieron llegar al IFT en días posteriores, acusando a los grandes de grupos de presentar elevadas ofertas económicas por frecuencias como manera de dejar fuera del mercado a los industriales locales o que, en el peor de los casos, después dejan desiertas; incluso, han añadido en sus opiniones para la etapa de consulta pública de la IFT-8, algunos otros tiradores ofertan y ganan estaciones, pero tampoco tienen conocimiento del entramado de los mercados locales o simplemente no saben cómo operar una frecuencia, sólo tenerla como un activo más para sus empresas.

En respuesta, las unidades de Espectro Radioeléctrico (UER) y de Competencia Económica (UCE) del IFT tomaron nota de esa propuesta, y de momento explicaron que la IFT-8 se basará en mecanismos de licitación que igualarán las oportunidades para todos los actores, independientemente de sus tamaños, porque dar preferencia a un segmento de empresarios, significaría un acto de discriminación para el resto de la industria.