La amplia variedad de tipos de suelo, climas y ecosistemas que existen en México propician condiciones idóneas para cultivar diversos alimentos, además, ya sea para consumo interno o para su exportación, los productos mexicanos gozan de gran demanda por su calidad.

Debido al crecimiento de la población, de acuerdo con proyecciones de la FAO, para el 2050, el mundo necesitará duplicar su producción de alimentos, por lo que para satisfacer la demanda se requerirá el doble de agua y de tierras de cultivo, por lo que el fertirriego se ha colocado como una opción para las ganancias requeridas en productividad y eficiencia.

“El fertirriego es la clave para la intensificación de la agricultura sostenible, ayudando a mejorar tanto la eficiencia en el uso del agua como en el uso de nutrientes”, declaró Gianni Canneti, Country Manager de Yara México.

El directivo de Yara explica que entre las ventajas de usar el fertirriego se encuentra la reducción del 31% en el consumo de agua por tonelada de cultivo y 36% menos CO2 equivalente por tonelada de cultivo, lo que puede ayudar a que el productor incremente la eficiencia en el uso del agua y del fertilizante, lo cual es esencial para asegurarse de que no se agoten los recursos naturales y que el fertilizante sea aplicado en las cantidades exactas.

Finalmente cabe destacar que el cambio climático está aumentando el riesgo en la producción de alimentos, pero México es uno de los 10 países a nivel mundial que ya utiliza el fertirriego en cultivos como: maíz, papa, aguacate y otras frutas y hortalizas.

viridiana.diaz@eleconomista.mx