El nuevo gobierno de Estados Unidos ha delineado la que será su propuesta de energía a lo largo de la nueva administración. Destacan tres temas, el primero es la promesa de reducir las regulaciones para poder acceder a energía más barata, la segunda reactivar la producción de Shale Gas y la tercera, usar los ingresos derivados de la industria del petróleo para invertir en políticas sociales y la expansión de la infraestructura.

Este gobierno quiere tener combustibles baratos, reducir los costos de energía para los trabajadores y usar las reservas de energía que hay en el país, de hecho, uno de los planteamientos más importantes que se hacen es la reactivación de la industria del carbón, aunque menciona su compromiso con la industria limpia, en ese sentido, lo que pretenden hacer es reforzar a la Environmental Protection Agency y centrarla en las tareas que le corresponden.

En su documento titulado An America First Energy Plan sobre su plan de seguridad energética, el nuevo gobierno expresa su intención de apoyar la producción energética local, bajar la dependencia de los productores extranjeros y hacerlo todo protegiendo el medio ambiente, pero también trabajando con la OPEP y con los aliados del Golfo Pérsico, todo ello como parte de su estrategia antiterrorista.

El presidente Trump está comprometido a lograr la independencia energética del cartel de la OPEP y de cualquier nación hostil a nuestros intereses. Al mismo tiempo, trabajaremos con nuestros aliados del Golfo para desarrollar una relación energética positiva como parte de nuestra estrategia antiterrorista , refiere el documento.

A lo largo de la campaña, Trump mencionó en diversas ocasiones que estaba en desacuerdo con la protección obtenida por enormes territorios en donde se supone que hay reservas de shale gas, que ya es gobierno su posición es revisar estas regulaciones y ablandarlas.

Durante demasiado tiempo, hemos sido detenidos por regulaciones que son onerosas en nuestra industria de la energía. El presidente Trump está comprometido a eliminar las políticas dañinas e innecesarias como el Plan de Acción para el Clima y el reglamento de las Aguas de los Estados Unidos. El levantamiento de estas restricciones ayudará mucho a los trabajadores estadounidenses, aumentando la masa salarial en más de 30,000 millones de dólares en los próximos siete años, indica su plan.

La administración de Trump reconoce que la energía es una parte esencial de la vida americana y un elemento básico de la economía mundial por eso es que se comprometen con políticas energéticas que bajen los costos para los trabajadores estadounidenses y maximizar el uso de los recursos nacionales, el objetivo es liberar al país de la dependencia del petróleo extranjero.

Una política de energía sana comienza con el reconocimiento de que tenemos enormes reservas de energía doméstica sin explotar aquí en Estados Unidos. La Administración Trump adoptará la revolución de petróleo y gas de esquisto para atraer empleos y prosperidad a millones de estadounidenses , añade. Debemos aprovechar los 50 billones de dólares que se tienen estimados en las reservas de esquisto, petróleo y gas natural y que están sin explotar especialmente en las tierras federales que el pueblo estadounidense posee .

Los ejes de la nueva política energética de EU:

  • Reducir las regulaciones para poder acceder a energía más barata.
  • Reactivar la producción de gas de esquisto (shale gas), incluso en zonas donde actualmente no está permitido.
  • Usar los ingresos derivados de la industria del petróleo para invertir en políticas sociales y la expansión de la infraestructura.

luis.carriles@eleconomista.mx