En el caso de que el presidente Donald Trump decidiera sacar a Estados Unidos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), la última palabra la tendría el Poder Judicial de ese país, concluyó una investigación del Congreso estadounidense.

Es probable, de acuerdo con el análisis, que el presidente Trump carezca de la autoridad para terminar el efecto doméstico de los estatutos federales que implementan el TLCAN sin pasar por el proceso legislativo para su derogación.

La práctica histórica apoya este punto de vista. El TLCAN reemplazó, en gran medida, el anterior Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y Canadá (CUSFTA, por su sigla en inglés). Cuando el Congreso aprobó el TLCAN, enmendó la ley de implementación del CUSFTA para suspender ciertas disposiciones de la ley, mientras permitió que otras continuaran operando.

Sin embargo, el presidente Trump podría argumentar que aplicaría enmiendas al TLC sin aprobación del Congreso, porque tales enmiendas no requieren cambios a la ley estatal de Estados Unidos. En ese caso, la promulgación por parte del Congreso de una resolución que expresara su oposición al acuerdo podría hacer que un tribunal se abstuviera de dar efecto legal al acuerdo de Trump.

Otra vertiente, de conformidad con analistas estadounidenses, está en que, si Trump invoca la Sección 125 de la Ley de Comercio de 1974, podría permitir que exportadores, consumidores o legisladores estadounidenses demandaran esta acción, dejando el caso a los tribunales.

El argumento se funda en que la Sección 125 otorga al presidente el poder de retirarse de los acuerdos comerciales, siempre y cuando celebre una audiencia pública sobre el asunto, de modo que no sea contrario al interés público .

Ayer, Donald Trump emitió un mensaje en Twitter en donde fustigó nuevamente el TLCAN, insistió en llamarlo el peor acuerdo comercial jamás negociado por EU y dijo que México y Canadá estaban siendo muy difíciles en el proceso de renegociación, por lo que lanzó la pregunta de si EU tendría que ponerle fin.

El 26 de abril, la prensa informó que el gobierno de Trump estaba redactando una orden ejecutiva dirigida a la retirada potencial de Estados Unidos del TLCAN entre los Estados Unidos, Canadá y México. Sin embargo, más tarde ese día, Trump anunció que había decidido no terminar el TLCAN en este momento , sino que en cambio buscaría una renegociación del acuerdo. La semana pasada, Trump hizo una amenaza similar.

El TLCAN regula la imposición de aranceles a los productos importados, así como las barreras comerciales no arancelarias (por ejemplo, los procedimientos aduaneros o las prácticas de contratación pública). El anuncio del presidente plantea preguntas sobre hasta qué punto el Poder Ejecutivo puede renegociar unilateralmente el acuerdo e implementar enmiendas al mismo en el derecho interno, sin más medidas por parte del Congreso.

Canieti ve modernización

Empresas son optimistas en tema tecnológico

Desde que la administración de Donald Trump hizo públicas las directrices y objetivos que buscaba con la modernización del TLCAN, organismos como la Asociación de Internet.mx o la Canieti se mostraron optimistas ante la posibilidad de integrar el comercio electrónico, el flujo transfronterizo de datos y la protección a la propiedad intelectual en el debate.

Se abre la oportunidad de impulsar los cambios necesarios para fortalecer la cooperación entre países e incluir los temas digitales en este proceso , dijo Mario de la Cruz, presidente de la Canieti.

La Asociación de la Industria de la Tecnología Informática de Estados Unidos (CompTIA), que agrupa a 2,000 empresas, considera que se deben mejorar las relaciones comerciales clave de Estados Unidos con dos de los principales socios comerciales de la industria.

Cuando se negoció el TLCAN, las empresas de tecnología de los Estados Unidos se beneficiaron de reducciones arancelarias, fuertes derechos de propiedad intelectual, normas de concesión de licencias, protecciones de patentes y normas preferenciales de origen. CompTIA insta a la administración a preservar las disposiciones que han funcionado bien y asegurar que los negocios de los Estados Unidos no se vean en desventaja por ninguna modificación consistente con el principio rector de la administración de ‘no dañar’ en la renegociación del TLCAN , explicó Stefanie Holland, directora de Gobierno Internacional y Asuntos Regulatorios de la CompTIA, en un documento enviado recientemente a la Oficina de la Representación Comercial de los Estados Unidos.

Encienden las alarmas

Por su parte, Ricardo Zermeño, director general de la firma de consultoría Select, se mostró preocupado por las intenciones del gobierno de Estados Unidos de modificar las reglas de origen de los componentes que se usan para la manufactura de bienes libres de arancel.

En todo lo que es la electrónica, donde Jalisco y Tijuana son importantes, el ensamble de computadoras o teléfonos, lógicamente una imposición de reglas de origen por país entorpecería la agilidad de las empresas y por lo tanto su competitividad .

De acuerdo con los cálculos de ProMéxico, la producción del sector electrónico en México contabilizó unos 62,000 millones de dólares en el 2015. (Con información de Julio Sánchez Onofre)

Positivo, elevar reglas de origen, pero regionales

Endurecer las reglas de origen como parte de la modernización del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) no suena descabellado , representa un reto y oportunidad para el fortalecimiento de la planta productiva de México sin que cierre fronteras; la estrategia –ya es aplicada bajo la Regla Octava de comercio exterior– debe ampliarse en toda la industria porque genera valor agregado, afirma Ilse Madrazo, gerente de Comercio Exterior y Aduanas de Intrade Consultores.

Obligar a la industria a endurecer la regla de origen en cuanto a contenido nacional deberá ser uno de los ejes fundamentales de la renegociación del TLCAN, porque este modelo exportador ya se agotó , establece la especialista en acuerdos de libre comercio a El Economista.

México no debe ser reactivo a las imposiciones de Estados Unidos; por el contrario, debe aprovechar las renegociaciones para implementar una política industrial que desarrolle proveedores nacionales y obligue a empresas a no sólo a invertir sino generar valor agregado, a fin de que se quede en el país, destaca.

Actualmente, la Secretaría de Economía opera una herramienta que ha funcionado y permite generar valor: la Regla Octava, que otorga estímulos preferenciales a inversionistas para el ensamble de pantallas de televisión, siempre y cuando se produzca la tarjeta madre en el país (el insumo de mayor valor), explica.

En entrevista, Ilse Madrazo advierte: El peor error para nuestro país, que nos condenaría a no crecer y seguir a expensas de EU, es volver a replicar el modelo exportador y dejar en el olvido a la industria nacional .

La voz de la Iniciativa Privada en México se ha manifestado por no alterar las reglas de origen, lo cual es correcto si se pretende realizarlo por país, pero modificarlo a nivel regional es viable, porque representaría un reto para la industria nacional de generar cadenas de valor y elevar el contenido local.

Para la especialista del despacho Intrade Consultores, no existen propuestas de parte de los negociadores mexicanos en el TLCAN, son generalidades, sostiene. Reconoce que hacer más rígidas las reglas de origen no será fácil para la industria mexicana, pero será un principio retador , en el que vengan inversiones condicionadas a que se quede la mayor parte del valor en nuestro país. Si Donald Trump busca fortaleza interna, también deberíamos hacerlo nosotros y apostarle a la innovación . (Con información de Lilia González)

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