Afuera lo desechable, adentro lo reciclable. El futuro del sector manufacturero reside en su capacidad para reciclar, disminuir la dependencia de las materias primas y reducir el desperdicio de materiales y de energía. Esta es la posición de la Unión Europea, respaldada por las empresas que operan dentro de la economía circular y que son más exitosas que sus pares. Italia nunca tuvo una gran cantidad de recursos naturales, por lo que su economía esta acostumbrada a maniobrar en un entorno de escasez, dándole al país ventaja en la economía circular global. Desde el metal en Brescia hasta la ropa en Prato, pasando por los desechos de papel en Lucca, los fabricantes italianos han seguido las mejores prácticas durante siglos. Pero siempre hay espacio para más.

"El sistema de producción italiano ocupa el primer lugar entre las principales economías europeas en el uso de materias primas secundarias recicladas", dice Domenico Sturabotti, director de Fondazione Symbola, el punto de referencia de Italia para las empresas en transición hacia un sistema de producción circular. Según las cifras de Eurostat, 18.5% de todos los materiales utilizados en las fábricas de Italia son materias primas secundarias.

En Alemania, la única gran economía europea con un sector manufacturero más grande, la cifra es del 10.7%. Entre las principales economías europeas, Italia también tiene la segunda tasa de uso de materias primas más eficiente, ya que consume la mitad de las materias primas que consumía en 2008. Actualmente, Italia utiliza alrededor de 256 toneladas de materias primas por millón de euros, en comparación con las 424 toneladas por millón de Alemania. El Reino Unido ocupa el primer lugar con 223 toneladas por millón de euros, pero su economía depende más del sector financiero que la de Italia.

El país es el segundo reciclador industrial de Europa, con cerca de 48 millones de toneladas de residuos no peligrosos reciclados cada año (Alemania recicla 59 millones de toneladas). A través del reciclaje, Italia ahorra una cantidad de energía primaria equivalente a 17 millones de toneladas de petróleo, reduciendo las emisiones de CO2 en 60 millones de toneladas.

Pero reducir las emisiones y las facturas energéticas no son las únicas ventajas que presenta la economía circular. “Una mayor eficiencia significa menos costes de producción, menos dependencia de las materias primas de países extranjeros y más innovación, ya sea creando nuevos productos hechos a partir de residuos o de electrodomésticos usados, reciclando ropa o utilizando residuos agrícolas para producir bioplásticos”, dice Sturabotti. "En 2017, 27% de las empresas industriales de tamaño medio dedicadas a la eco-eficiencia invirtieron en investigación y desarrollo, mientras que sólo 18% de las que no están enfocadas a la eco-eficiencia hicieron el mismo tipo de inversión".

Los efectos sobre la productividad son aún mayores. Según un estudio conjunto de Symbola y Unioncamere (la Cámara de Comercio italiana), “entre 2014 y 2016, las empresas industriales medianas que invirtieron en eco-innovación obtuvieron mejores resultados que las que no lo hicieron”. Esto se tradujo en un aumento en la creación de empleos: alrededor del 41% de las empresas de eco-innovación reportaron un aumento en el número de empleados, en comparación con 31% de otras compañías. Las exportaciones también aumentaron en 49%, en comparación con el 33% de otras empresas.

Básicamente, la economía circular desencadena el crecimiento, como lo demuestran las historias de las empresas que han convertido los desafíos ambientales en oportunidades, utilizando tecnología de fabricación 4.0. El cambio ha afectado a todas las industrias y cadenas de suministros, pero la industria de la maquinaria ha sido la más beneficiada – diseñando productos más eficientes y orientados al reciclaje. Los ejemplos de éxito incluyen a empresas como Dell'Orco & Villani en Florencia y Tonello en Vicenza. Tonello produce máquinas que utilizan las principales firmas de moda para terminar la ropa. Utilizan mucha menos energía que las máquinas de la competencia y cuentan con un sistema de reciclaje de agua continuo. La tecnología "NoStone" de Tonello ha ganado reconocimiento por darle a los jeans una apariencia desgastada a través de procesos mecánicos, sin productos químicos, polvos industriales o cal.

Los sectores de negocios más tradicionales Made in Italy también han prosperado. Tomemos como ejemplo la fabricación de muebles. Saviola, en la región de Mantua, recupera 1.5 millones de toneladas de madera de vertederos y produce tableros de conglomerado en 14 fábricas diferentes en Italia, Bélgica y Argentina sin cortar un solo árbol. En la industria de la moda, la empresa de acolchado térmico Thermore, que invierte en reciclaje de plásticos desde la década de 1980, fabrica prendas exclusivamente de poliéster reciclado. Su colección Ecodown, por ejemplo, utiliza sólo fibras obtenidas de plásticos reciclados. Un abrigo de Ecodown está hecho a partir de 10 botellas de plástico que de otro modo hubieran terminado en la basura.

Mientras tanto, el estilo de vida y los patrones de consumo están cambiando a un ritmo acelerado. Según un estudio realizado por Lifegate, una red internacional de innovación sostenible, alrededor del 59% de los italianos se preocupa por la sostenibilidad. La industria de alimentos orgánicos ha duplicado sus ingresos, acercándose a los 5,000 millones de euros. El consumo ético está en auge. La ONG medioambiental italiana Legambiente estima que estas nuevas áreas de negocio podrían crear hasta 867,000 empleos en Europa, incluyendo unos 190,000 en Italia.