El Corte Inglés se prepara para romper el mercado inmobiliario. El gigante de la distribución ha contratado a PwC para la venta de una megacartera de 130 inmuebles con una valoración de entre 1,500 y 2,000 millones de euros, lo que supondría la mayor desinversión planteada hasta ahora por la compañía.

La operación incluye una gran variedad de activos, todos ellos no estratégicos, y abarca centros comerciales (no grandes almacenes), naves logísticas, supermercados, oficinas y suelo. Una vez cerrado el plazo para recibir ofertas y, dependiendo de las mismas, El Corte Inglés se reservará la posibilidad de reducir el tamaño de la cartera. Su intención, según fuentes del mercado, no es encontrar un único comprador, sino trocear los activos en paquetes.

Patrimonio inmobiliario

La compañía presidida por Jesús Nuño de la Rosa acelera así el plan de desinversión puesto en marcha para reducir deuda con vistas a obtener en el medio plazo el grado de inversión por parte de las agencias de rating.

El Corte Inglés es uno de los principales propietarios de activos inmobiliarios en España, con un patrimonio valorado en más de 17,000 millones de euros, superior al de las grandes socimis españolas, Merlin y Colonial, con una cartera de activos valorados a junio en 12,248 millones y 11,190 millones de euros, respectivamente, o el de grandes sociedades patrimoniales como la de Amancio Ortega, Pontegadea, que sumaba 8,759 millones en activos a cierre del 2017.

Con esta gran exposición al ladrillo, la compañía aprovecha el apetito inversor por los activos inmobiliarios para sanear su balance. El pasado año, la inversión inmobiliaria alcanzó un nuevo récord con 18,748 millones transaccionados, incluyendo operaciones corporativas, lo que supone 46% más. Sin tener en cuenta compras de empresas, la inversión también se movería en máximos con 10,756 millones transaccionados, según datos de CBRE.

En el marco de este plan, la compañía vendió este verano Unibail Rodamco, el mayor operador de centros comerciales de Europa, sus centros de Parquesur y La Vaguada, ambos en Madrid, con una superficie de 20,000 metros cuadrados cada uno de ellos, por 160 millones de euros.

Otras ventas

Adicionalmente, El Corte Inglés vendió en agosto Inbest, un vehículo de Corpfin Capital Real Estate, dos centros en Madrid (Princesa) y Bilbao (Gran Vía) por 93 millones de euros. Unos meses después, traspasó también a Inbest dos locales convertidos en una única superficie comercial y ubicados en Valencia por 90 millones de euros. En todas estas operaciones, el grupo se quedó como inquilino de los locales vendidos.

Antes, había vendido 40% de Iberiafon, dueña de Torre Serrano en Madrid, por 50 millones de euros, a Infinorsa, que ya controlaba el otro 60 por ciento.

En el 2016, ingresó 150 millones de euros por los bajos comerciales localizados en los números 83 y 85 de su centro de Castellana, que vendió a Monthinsa. Las otras dos operaciones de los últimos años han sido el traspaso de su centro de Plaza Catalunya de Barcelona al fondo IBA Capital por 100 millones (2013) y un edificio en la Puerta del Sol de Madrid al fondo Thor Equities por 65 millones (2015).

En paralelo a las desinversiones, El Corte Inglés continúa reestructurando su deuda. El grupo ha dado luz verde a la renovación del programa de pagarés que mantiene en el Mercado Alternativo de Renta Fija, perteneciente a BME, para colocar entre inversores institucionales un importe máximo de 500 millones de euros durante los próximos 12 meses.

El Corte Inglés contaba al 31 de agosto con una deuda financiera neta de 3,652 millones de euros. De cerrarse, esta venta implicaría una fuerte reducción de su apalancamiento, que llevaría su ratio de deuda a cerca de dos veces ebitda.