Estados Unidos y la Unión Europea (UE) anunciaron este lunes la decisión de abrir discusiones para tratar de resolver la agria controversia que mantienen por los aranceles al acero y el aluminio.

En un comunicado conjunto, la Representante estadounidense de Comercio Katherine Tai, y su contraparte de la Unión Europea, Vladis Dombrovskis, anunciaron "el inicio de discusiones para discutir el exceso de capacidad global de acero y aluminio", y así tratar de poner fin a los aranceles que se imponen mutuamente desde hace tres años.

En expresión de buena voluntad para permitir el progreso de las negociaciones, la Unión Europea anunció la suspensión temporaria de un aumento de los aranceles a productos estadounidenses que estaba en agenda.

Washington y Bruselas intentan hallar una salida a la crisis que estalló en junio de 2018, cuando el entonces presidente estadounidense Donald Trump adoptó aranceles de hasta 25% a la importación de acero y aluminio de un grupo de países, incluidos los de la Unión Europea.

Bruselas respondió con la adopción de aranceles punitivos especiales a productos estadounidenses como el whisky, los pantalones jeans, jugo de naranja y motocicletas Harley-Davidson.

La Unión Europea tenía previsto aumentar aún más esos aranceles a partir del 1 de junio, aunque la decisión fue aplazada para dar una oportunidad a las negociaciones.

En ese cuadro, las dos partes acordaron iniciar una ronda de diálogo sobre la sobreproducción de acero y el aluminio, un problema que ha ayudado a deprimir los precios con la producción, principalmente de China.

La declaración conjunta divulgada este lunes deja al descubierto el extremo cuidado en la formulación de las frases y no aborda la espinosa cuestión de los aranceles y apenas hace referencia a una discusión sobre los "temas que afectan negativamente el comercio bilateral".

Washington y Bruselas, sin embargo, sugirieron una unión de conveniencia para enfrentarse a China, al apuntar que Estados Unidos y la Unión Europea "son aliados y socios, que comparten intereses de seguridad nacional similares a los de las economías democráticas de mercado".

En marzo, Estados Unidos y la Unión Europea habían dado otra señal de distensión al suspender los aranceles punitivos a que tenía derecho por la interminable disputa entre los gigantes aeronáuticos Boeing y Airbus.