Todo el mundo perderá si continúa escalando la guerra comercial. Pero Estados Unidos quedará más expuesto y sujeto a represalias, por ser el origen de las medidas proteccionistas, advirtió la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde.

En el blog institucional que actualizó la funcionaria, previo a su participación en la Cumbre Ministerial del G20, explica que una muestra de este impacto que sufrirá Estados Unidos es la reducción de pedidos de exportaciones y la pérdida de confianza sobre la primera economía del mundo.

“Desde abril, explicamos que las medidas proteccionistas son heridas económicas autoinfligidas (...) desgraciadamente, la retórica se ha vuelto realidad y una serie de aranceles y contra aranceles se han impuesto desde el pasado mes”, menciona.

En la actualización, titulada “Cuando cambia la marea: retos y oportunidades para el G20 en materia de política económica”, la funcionaria dijo que se ha desencadenado una agenda proteccionista desde Estados Unidos, hasta Europa y Asia.

Y expresa una nota preparada para la reunión del G20, donde plantea un par de escenarios para el futuro del comercio mundial. En un primer escenario, está la aplicación de aranceles de Estados Unidos y China, que llevaría a una reducción del PIB mundial de 1 décima del PIB para el 2020.

Si este escenario genera desconfianza de los inversionistas, la simulación del FMI supone que el impacto en el PIB global puede ser de una reducción de hasta medio punto del PIB, en el crecimiento del 2020. Esto es unos 430,000 millones de dólares.

Impacto emergente

Los conflictos comerciales también están exacerbando la situación para los mercados emergentes, explica la directora gerente del FMI.

El aumento de las tasas de interés estadounidenses ha ejercido presión en muchas economías en desarrollo, considera, lo que ha motivado un aumento en las tasas de interés de parte de algunos mercados emergentes y han intervenido directamente para apuntalar la moneda nacional.

Como las tasas de interés siguen subiendo, existe el riesgo de que más países puedan experimentar una agudización de la presión. Propone centrar el debate sobre el comercio en la reunión ministerial, en la modernización de las normas comerciales y abordar las cuestiones de propiedad intelectual y la adopción de acuerdos innovadores sobre comercio electrónico y servicios digitales. Explica que los responsables de política económica pueden aprovechar esta reunión para dejar atrás las represalias arancelarias, pues son “contraproducentes”.

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