El martes 14 de abril del 2020 está anotado en la libreta de Jesús García, director de Operaciones de Estafeta, como el día que se “subió” a una montaña rusa de la que no ha bajado. A partir de ese momento inició un sorpresivo incremento de operaciones que obligó a incrementar la inversión de la empresa para el año de 664 a 830 millones de pesos, contratar más personal y adelantar la entrega de su sexto avión, que llegará a finales de junio próximo.

El confinamiento por la pandemia del Covid-19 llevaba tres semanas y la incertidumbre comenzaba.

“Se suspendieron las actividades no esenciales, pero ocurrió que con el periodo de Semana Santa la gente empezó a adquirir muchos productos con el comercio electrónico. El 14 de abril miré mi reporte de servicios operados y me percaté que era un volumen similar al del Buen Fin, la semana pico por excelencia, de ahí el ritmo no bajó”, dijo.

En entrevista, el directivo explicó que en el 2019 el comercio electrónico pesaba cerca del 40% de sus ventas y al cierre del año pasado subió a 60%, con un promedio de 300,000 envíos cada día (en diciembre fueron 360,000).

"Veníamos con un crecimiento interesante en el tema del e-commerce, aunque nos aceleramos de manera exponencial por la pandemia y avanzamos, al menos, dos años en el crecimiento de este segmento. Hay que decir que México venía tarde en este tema respecto a otros países de la región, como Brasil”, explicó

A la par del incremento de entregas de alimentos, medicinas o equipos de protección sanitaria, en Estafeta se ocuparon de proteger a sus colaboradores que estaban en las calles o centros de operaciones con la implementación de estrictos protocolos.

Previo a ese momento, en la empresa había 7,000 personas laborando y al cierre del 2020, cerca de 11,000.

“El primer gran reto fue el volumen adicional que nos llevó a cambiar nuestros procesos operativos. Los primeros días fueron lentos porque colapsamos. Entendimos que se requería más infraestructura y personal, por eso las inversiones crecieron. Debo destacar que mis compañeros de recursos humanos hicieron un trabajo increíble porque contratar y entrenar a unas 2,000 personas en tres meses fue algo fantástico y poco se habla de ello”, comentó el encargado de las operaciones de Estafeta.

Además de comprar camionetas y abrir ocho centros operativos, la empresa sintió alivio a finales de julio cuando aterrizó en el aeropuerto de San Luis Potosí su quinto avión como estaba programado. La ceremonia de llegada, de acuerdo a la ocasión, se transmitió en su página de Facebook. Ahora, el pedido del sexto se adelantó y tuvieron suerte, porque hay una sobredemanda mundial de aviones cargueros.

¿Entre toda la complicación hubo algún momento grato?

Algo que nos generó estrés ocurrió en diciembre, cuando la Ciudad de México volvió al semáforo rojo y se tuvieron que cerrar tiendas departamentales cerca de la Navidad. Santa Claus y los Reyes Magos tuvieron que buscarnos. En ese momento entendimos que siempre debemos de dar un servicio de calidad porque no imaginábamos lo que pasaría si un cliente infantil no recibía sus regalos. Cumplimos.

alejandro.delarosa@eleconomista.mx