Desde mayo pasado, la Afore Sura ya cuenta con su propio aplicativo a través de la cual cualquier trabajador que así lo decida pueda solicitar de manera digital traspasarse a su afore en un máximo de 10 minutos siempre y cuando cumpla con ciertos requisitos.

En entrevista con El Economista, Gerardo Chavarría, gerente de metodología y asesoría comercial en Afore Sura, explicó que a través de su app personalizada se buscan simplificar los trámites y agilizar los procesos que implica el cambiarse de administradora.

“Somos la primera administradora que desde su app puede ofrecer al público en general el cambio de otra administradora a Sura, lo que buscamos en una meta de cinco años es captar al 16% del mercado digital”, señaló.

Indicó que de mayo al 16 de julio de esta año ya suman alrededor de 1,700 traspasos y esperan seguir creciendo en el número.

Sin embargo, aclaró que para que el autotraspaso pueda darse de manera digital es necesario que los trabajadores cuenten con su expediente biométrico completo, pues de lo contrario no podrán hacerlo y tendrán que recurrir al método tradicional, es decir acudir de manera personal a un módulo de la afore o con algún promotor.

“El primer requisito es que esté registrado en una afore si está ya está debe contar con su expediente biométrico completo o integrado, si no lo tiene no puede cambiarse de afore a través de un medio digital. Sí puedo ejercer mi derecho al cambio, pero a través de los medios tradiciones personales”.

Asimismo, Gerardo Chavarría explicó que para registrar su expediente biométrico es necesario acudir de manera personal a su afore, donde al cliente se le tomarán huellas dactilares, rasgos faciales y grabarán su voz como medida de seguridad con lo que complementaran su expediente electrónico.

“Hay protocolos mínimos que establece la misma regulación para escanear las huellas dactilares y eso no lo podemos hacer desde los dispositivos móviles porque la comprobación dactilar que tienen los teléfonos móviles no es aceptada por Procesar, se requieren aparatos especiales por lo que es necesario acudir a un módulo de servicio o con un agente promotor”.

El directivo indicó que a diferencia app genérica de Afore Móvil donde también se puede solicitar el traspaso de administradora, con el aplicativo de Sura tiene más herramientas que le permitirá a sus clientes tomas decisiones más informadas, además de simuladores y juegos relacionados con el ahorro.

El gerente de metodología y asesoría comercial en Afore Sura aclaró que, si bien el proceso de traspaso dentro del aplicativo tarda máximo 10 minutos, los procesos operativos para que se se cambien los recursos pueden tardar aproximadamente 15 días.

“Unos 10 minutos es el tiempo que al cliente le toma darnos la autorización de hacer el cambio, pero normativamente el intermediario de información, Procesar, le tiene que notificar a la afore donde estaba registrado el cliente sobre el cambio y a partir de ahí esta administradora tienen 4 días para contactar al trabajador para que desista del cambio, si en esos días el trabajador no cancela el trámite entones ya en automático pasa a la nueva afore”.

“Sin embargo todavía nosotros no tenemos los recursos de su cuenta individual, pasan aproximadamente 10 días para que se haga el cambio, ya que se confirma estamos obligados a informarle al cliente cómo esta invertido su dinero y el monto traspasado”.

Añadió que entre los requisitos que una persona debe tomar en cuenta para cambiarse de afore son:

Los rendimientos. Que haya obtenido un buen desempeño en el tiempo y no sólo en el momento

Las comisiones. Entre menos comisión, mayor será el saldo que obtendrá una persona en su vida laboral.

Servicio que se ofrece. Cuales son los medios que la afore tiene para poderse comunicar con el cliente y que este pueda solicitar sus servicios de manera sencilla tanto de manera personal como digital.

Finalmente, agregó que como el fin de cambiarse de afore es para obtener mejores rendimientos, no es recomendable estarlo haciendo seguido debido a que los recursos del cliente no se están dejando trabajar.

alba.servin@eleconomista.mx