La compra de 43 trenes, la instalación de sistemas ferroviarios y la construcción de talleres, cocheras y puestos de control, en su conjunto, será “la madre las licitaciones” del Tren Maya y los seis meses que se han contemplado para realizarla son los adecuados porque nos preparamos para ello en el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), con todo y que aún no se ha elegido a la empresa que será el operador sombra, afirmó Leopoldo Zambonino.

En entrevista, el coordinador de asesores técnicos de la dependencia comentó que desde hace algunas semanas han establecido comunicación con las primeras ocho empresas (oriundas de China, España, Francia, Italia, Japón, Estados Unidos o Alemania) que han mostrado interés en el concurso que implicará unos 40,000 millones de pesos, aunque se podrían sumar otras, sobre todo chinas.

La complejidad de los requerimientos técnicos le hace suponer al experto que, en la etapa de juntas de aclaraciones, haya unas 1,500 preguntas, por lo que se optó por realizar talleres informativos grupales (al igual que en las licitaciones de los tramos a construir) y desde ayer 9 de noviembre, iniciaron reuniones uno a uno con los fabricantes.

“Hemos escuchado a las empresas y los tiempos ya establecidos se tendrán que cumplir. Inicialmente pensamos que la licitación podría concluir en cuatro meses, pero nos dijeron que se necesitaba más tiempo porque los alcances son muy grandes y se tiene que dar el tiempo adecuado para armar los consorcios y buscar los socios financieros, por ejemplo”, explicó.

En esa dinámica de comunicación ha quedado definido que el primer tren (que al igual que el resto tendrá 190 metros de largo y el número de vagones lo definirán los concursantes) se entregará 22 meses después de iniciado el contrato.

Los trenes duales, de motores diésel-eléctrico, deberán ajustarse a la geografía del recorrido Maya. Para Zambonino eso no tendrá mayor dificultad porque hay trenes en Japón que han enfrentado huracanes y terremotos.

Operador sombra, adjudicación directa

En la elaboración del proyecto de convocatoria referido han participado expertos de Mextypsa (donde laboraba el ahora asesor líder del Fonatur), Senermex y la UNOPS. En las siguientes semanas se habrá de sumar el operador sombra (asesoría requerida para implementar el proyecto con los más altos estándares de calidad y cumplimiento con la normativa nacional e internacional, llevándolo hasta la fase de operación ferroviaria).

Su elección será mediante adjudicación directa, como lo permite la Ley de Adquisiciones, luego de que el mes pasado se declaró desierta la licitación por invitación en la que los dos consorcios participantes fueron: Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya y AudingIntraesa, por un lado, y DB Engineering & Consulting, Renfe Operadora e Ingeniería y Economía del Transporte.

La primera presentó una oferta de 233.3 millones de pesos y la segunda por 522.9 millones de pesos (a pesar de que fue la que cumplió la parte técnica, se descartó porque estuvo por encima de lo presupuestado).

“No fue una licitación común. Creemos que hubo un malentendido en los aspectos técnicos. Hubo una oferta muy baja y otra muy cara. Se adjudicará directamente antes de que termine el año. Debemos tener de nuestro lado a alguien que tenga experiencia en la operación y que nos señale los puntos clave y los eventuales problemas de interfase de todo el proyecto. La asesoría para el material rodante es clave, pero las funciones van más allá”, refirió el asesor del fondo.

alejandro.delarosa@eleconomista.mx