Al presentar su agenda bajo cinco puntos que detonen el crecimiento de México, el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) planteó fijar un tope a la deuda del país en un nivel de hasta 40% del PIB; así como la creación de una autoridad u organismo independiente que garantice la responsabilidad fiscal.

Juan Pablo Castañón, presidente del organismo privado, afirmó que México es un país poseedor de amplias ventajas y herramientas para construir un mejor futuro, por lo que pugnó al siguiente gobierno a tomar las medidas adecuadas para superar desafíos, en donde persista la “plena garantía de mantener la estabilidad económica a través de una inflación controlada, una reducción en la deuda gubernamental y un menor y más eficiente gasto público”, como primer punto.

En su mensaje semanal La Voz CCE, el líder de los empresarios del país advirtió que la inflación es el peor de los impuestos para las familias, sobre todo para los sectores más vulnerables de la economía.

En este sentido, demandó que “la estabilidad en precios debe ser una prioridad, respetando la autonomía del Banco de México y sin establecer precios fijos”.

Una segunda propuesta es el desarrollo de la infraestructura del país y hacer del desarrollo regional un nuevo motor de la economía, como tercera acción.

México debe apostar por una regulación más simple y eficiente como una llave de generación de más y mejores empleos, que se traduzca en  facilitar la actividad económica, como un cuarto elemento que detone el crecimiento del país; mientras que urge implementar una educación de calidad.

Castañón refirió que estas acciones derivan de la agenda México Mejor Futuro, que son un conjunto de medidas que conduzcan al crecimiento: estabilidad de las finanzas públicas, libertad de mercado y emprendimiento, apertura de la economía y competitividad y, por supuesto, un estado de derecho que dé certidumbre y confianza a las inversiones. Las cuales son demandas recopiladas por los empresarios a nivel nacional.

“Es indispensable que las finanzas públicas sean estables, también es impostergable elevar la eficiencia del gasto gubernamental. Necesitamos hacer una reingeniería profunda del gasto, para generar ahorros y, sobre todo, incluir indicadores de costo-eficiencia, costo-efectividad y rentabilidad social de los programas públicos. El gasto público debe ser menor y mejor; más efectivo y eficiente”, sentenció.

El presidente del CCE expresó que en México no debe  permitirse elevar el nivel de la deuda, la cual se ubicada en 48% del PIB.

Los gobiernos deben aprovechar más la tecnología –recomendó- para simplificar la vida de los ciudadanos, los contribuyentes y de las empresas. “Debemos transitar hacia trámites digitales que no involucren la participación ni discrecionalidad de funcionarios públicos en las ventanillas. Esto reducirá tiempos de espera y aumentará la eficiencia de los procedimientos, al mismo tiempo que fortalecerá la transparencia y rendición de cuentas”.