El grupo siderúrgico ArcelorMittal, dirigido por el empresario indio Lakshmi Mittal, anunció el lunes el cierre de los altos hornos de Florange, en la región de Lorena (nordeste de Francia), cuya siderurgia fue uno de los baluartes de la industria francesa.

La decisión concierne 629 asalariados, que perderán sus empleos, a los que hay que agregar los de los subcontratistas.

La empresa indicó que desea "concentrar sus esfuerzos en las actividades subsecuentes" (terminación del acero) de la planta de Florange, que emplea más de 2,000 personas.

La decisión de cierre no es una sorpresa, dado que los dos altos hornos concernidos no funcionan desde hace 14 meses.

El mantenimiento en funcionamiento del sitio de Florange fue uno de los temas de debate de la campaña por la elección presidencial francesa ganada por el socialista Franóois Hollande.

El grupo ArcelorMittal " acepta el pedido del gobierno francés" de un plazo de 60 días para la búsqueda de una empresa que retome la actividad de los altos hornos, y acepta asimismo incluir la coquería en el lote.

El domingo por la noche, el ministro francés de Reactivación Productiva, Arnaud Montebourg, indicó que había pedido a ArcelorMittal que, en caso de decisión de cierre, dejara al gobierno un periodo de dos meses "para permitirle buscar una solución de reanudación" de la actividad de los altos hornos.

El gobierno francés quiere que el Parlamento adopte antes de fin de año una ley que permita la compra y la continuación de la actividad de las plantas industriales que las empresarios quieren cerrar, pero la situación de los altos hornos de Florange no permite esperar.

Los sindicatos consideran "escandalosa e inaceptable" la decisión del grupo, y algunos pidieron la nacionalización de la siderurgia o al menos el "control público" de la actividad.

Los asalariados bloqueaban el lunes por la mañana los locales de la dirección en Florange, cuyas rejas fueron soldadas.

Si no se encuentra una empresa que acepte reanudar la actividad, el cierre definitivo de los dos últimos altos hornos de Lorena pondría punto final a una era en esta región, cuya siderurgia fue símbolo de la revolución industrial francesa.

RDS