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El Empresario

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Del vestidor a la empresa: Cómo los “equipos sorpresa” vencen la presión y logran el éxito

Al igual que en la Copa del Mundo, el entorno corporativo demuestra que los perfiles tradicionales y los filtros automatizados de contratación suelen excluir al talento disruptivo capaz de resolver crisis bajo presión

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La actuación de Vozinha combinó liderazgo, temple y momentos decisivos que rompieron el pronóstico, convirtiéndolo en símbolo del “equipo sorpresa”.Reuters

Elizabeth Meza Rodríguez

La alta dirección comparte similitudes con el fútbol, en ambos la presión es constante, los márgenes de error son mínimos y los resultados pueden cambiar en segundos; sin embargo, no siempre ganan los más preparados y la mentalidad puede pesar más que la trayectoria.

Esto lo hemos visto en otras ediciones de la Copa Mundial; equipos con mayor talento quedan fuera antes de tiempo, mientras otros, con menos expectativas, avanzan con determinación.

Por ejemplo, en 2002 Francia sorprendió al ser eliminado, lo mismo ocurrió con Alemania en el 2018, la llamada “maldición del campeón” ha demostrado cómo el dominio puede convertirse rápidamente en fracaso.

Otro ejemplo reciente es Vozinha, el portero de Cabo Verde que ha sido la sorpresa del Mundial 2026 por sus siete atajadas clave frente a España, dejando el partido en 0-0. Su actuación combinó liderazgo, temple y momentos decisivos que rompieron el pronóstico, convirtiéndolo en símbolo del “equipo sorpresa”.

De acuerdo con Ryne Sherman, director científico de Hogan Assessments, firma especializada en evaluaciones de personalidad, “los equipos sorpresa no triunfan a pesar de la presión, sino porque lo experimentan de forma diferente”.

Talento fuera del molde: cuando el potencial supera al perfil

En el fútbol, los “equipos sorpresa” juegan con una ventaja intangible; la ausencia de presión externa. Sin el peso de las expectativas, suelen asumir más riesgos, tomar decisiones con mayor libertad y ejecutar con claridad.

En entornos de alta exigencia, esa mentalidad puede marcar la diferencia entre la duda y un gran avance”.

Este mismo fenómeno comienza a observarse en las organizaciones, sobre todo en un entorno donde el reclutamiento incorpora la Inteligencia Artificial y filtros automatizados. De hecho, el perfil “ideal” no siempre es el que genera mayor impacto, al contrario, los candidatos no convencionales; aquellos que no encajan del todo en los criterios tradicionales, suelen destacar por su adaptabilidad, pensamiento crítico y disposición a actuar en escenarios inciertos.

Para las empresas, esto implica replantear sus criterios de selección. Los sistemas diseñados para minimizar riesgos pueden estar limitando la entrada de talento capaz de generar disrupción y resultados en momentos clave.

“Los sistemas de selección suelen diseñarse para minimizar riesgos, pero el desempeño excepcional muchas veces proviene de quienes están dispuestos a asumirlos”, señala el Sherman.

Liderazgo en evolución: menos jerarquía, más adaptación

Cuando Croacia llegó a la final en 2018, pocos esperaban que superara a las potencias tradicionales del fútbol. De manera similar, Argentina conquistó la Copa del Mundo bajo la dirección de un entrenador que inicialmente fue visto por muchos como una solución temporal más que como un líder de largo plazo.

En ambos casos, el liderazgo no siguió un camino convencional; evolucionó en tiempo real. En el mundo empresarial ocurre algo parecido. Gerentes primerizos, líderes interinos y ejecutivos con trayectorias poco tradicionales están asumiendo roles críticos y logrando resultados, no por replicar modelos anteriores, sino por redefinirlos.

De hecho, los líderes que llegan como sorpresa suelen escuchar más, ajustarse más rápido y crear entornos donde los equipos se sienten empoderados para rendir al máximo.

El liderazgo no depende únicamente de la experiencia o la autoridad; también requiere capacidad de adaptación bajo presión”, afirma Sherman.

El momento decisivo: ejecutar bajo presión

En el fútbol, un error en una tanda de penales define el destino de un equipo. En la empresa, los momentos críticos como una negociación estratégica, una crisis reputacional o una decisión de inversión, tienen un impacto similar.

La diferencia, nuevamente, está en la mentalidad. Mientras algunos líderes operan desde la aversión al riesgo y el miedo al error, otros se enfocan en la oportunidad. Esta perspectiva no solo reduce la parálisis, sino que permite actuar con mayor claridad en escenarios de alta incertidumbre.

“Cuando la presión alcanza su punto más alto, la mentalidad lo es todo. Quienes están demasiado enfocados en evitar el fracaso suelen actuar de forma defensiva. En cambio, quienes se concentran en la oportunidad y en lo que pueden lograr tienen muchas más probabilidades de alcanzar un desempeño extraordinario”.

En un entorno empresarial marcado por la disrupción tecnológica, la volatilidad de los mercados y la presión constante por resultados, la “mentalidad del equipo sorpresa” adquiere relevancia estratégica.

En la alta competencia, ganar no depende únicamente de quién llega mejor preparado, sino de quién está mejor dispuesto a aprovechar el momento. Porque, tanto en la cancha como en la sala de juntas, los resultados más relevantes suelen ser para quienes saben responder cuando más importa.

“El talento y la experiencia son importantes, pero no son suficientes. La capacidad de mantener la calma, asumir riesgos y actuar sin miedo es lo que, al final, separa a quienes triunfan de quienes se quedan cortos”.

Elizabeth Meza Rodríguez

Editora El Empresario. Periodista especializada en emprendimiento, pymes, creación de negocios, management y liderazgo. Desde el 2017 coordina El Empresario

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