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El Empresario

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¿Qué puede proteger un influencer de su identidad digital?: Caso RoRo y Galitaari

El estilo de un creador no puede protegerse de forma exclusiva, pero sus videos, fotografías, guiones, música, nombre artístico e imagen sí pueden contar con protección legal. El caso de RoRo y Galitaari permite entender qué elementos de la identidad digital pueden proteger los creadores de contenido.

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RoRo y GalitaariEspecial.

Elizabeth Meza Rodríguez

Recientemente la creadora de contenido ecuatoriana Galitaari señaló similitudes entre su contenido con el de la influencer española RoRo, a quien acusa de copiar elementos de su identidad digital, como el tono de voz, la estética de sus videos, el uso de lentes y la forma de contar historias alrededor de recetas.

A pesar de que el tema se volvió viral en redes sociales, no existe evidencia de una denuncia formal, pero es un buen momento para poner el tema sobre la mesa y revisar qué puede proteger un creador de contenido para cuidar su marca.

Aurora López Portillo, directora de servicios jurídicos en ClarkeModet México, explica que un estilo de creación de contenido no puede apropiarse de manera exclusiva. "No puedes decir: 'ese es mi estilo y nadie más lo puede usar'".

Lo que sí puede protegerse ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) son las obras concretas que forman parte de ese contenido, como un video, un guion, una fotografía, una pieza musical o una combinación específica de elementos que pueden estar protegidos por derechos de autor, siempre que cumplan con los requisitos establecidos por la legislación.

Por ello, en un caso como este no se analizaría únicamente si dos creadoras tienen un estilo parecido, sino qué elementos específicos de una obra pudieron haber sido utilizados por la otra persona.

No es lo mismo copiar un estilo que una obra

Para determinar si existe una infracción se requiere analizar qué elementos fueron tomados y si estos cuentan con protección. También es relevante demostrar quién creó primero el contenido y cuándo fue publicado, aunque esto por sí solo no acredita una infracción.

Primero tendríamos que acreditar que quien lo creó tiene derechos, cuáles son los elementos que fueron copiados y luego revisar si las dos personas utilizan una tendencia común o llegaron de manera independiente a resultados parecidos", explica Aurora López Portillo.

La situación sería distinta si un tercero utilizara el nombre, la imagen o la voz de un creador de manera que pudiera hacer creer al público que se trata de la misma persona. En esos casos pueden existir otros derechos que sí permiten actuar frente al uso no autorizado.

Por ello, el caso de Galitaari también muestra uno de los principales retos para quienes convierten sus redes sociales en un negocio: identificar desde el inicio cuáles son sus activos y protegerlos.

El creador también tiene una marca

Aurora López Portillo considera que los creadores de contenido deben dejar de verse únicamente como personas que publican videos y comenzar a administrar su actividad como un negocio. Un influencer puede generar ingresos mediante publicidad, colaboraciones con empresas, venta de productos o licenciamiento de su imagen, por ello es importante proteger su marca.

Entre los elementos que puede proteger se encuentran:  

  • Nombre artístico
  • La marca del canal
  • Logotipos
  • Fotografías
  • Videos
  • Guiones
  • Música
  • determinadas frases distintivas 
  • El uso comercial de su imagen y voz

También es necesario establecer contratos con las personas que participan en la producción del contenido, como fotógrafos, editores o diseñadores, para definir quién conserva los derechos sobre cada material.

"Los creadores de contenido no se deben ver como una persona física que está generando contenido. Tienen que verse como una marca, incluso como una empresa", afirma Aurora López Portillo.

La protección también puede evitar problemas internos. Si un creador trabaja con un equipo y no establece quién es titular de las fotografías, videos, diseños o guiones producidos, una eventual disputa puede complicarse incluso antes de que aparezca un tercero que copie su contenido.

Proteger antes de que llegue el problema

La importancia de esta protección también se refleja en el crecimiento económico de la actividad. Un estudio de la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO), realizado entre 300 influencers de los 27 países de la Unión Europea, encontró que 92% obtiene ingresos por su actividad, mientras que solo 18% posee derechos de propiedad intelectual registrados, como marcas o diseños.

El mismo estudio encontró que los influencers con derechos de propiedad intelectual registrados muestran una mayor consolidación empresarial: 55% cuenta con una marca propia y 33% tiene una tienda en línea, frente a 24 y 14%, respectivamente, entre quienes no tienen derechos registrados.

Para Aurora López Portillo, uno de los principales errores es esperar a que el contenido tenga éxito para comenzar a protegerlo. Un creador puede registrar y documentar sus activos desde las primeras etapas, antes de que una disputa obligue a demostrar quién creó qué y cuándo.

El caso de Roro y Galitaari muestra precisamente esa diferencia. Una identidad digital puede estar integrada por múltiples elementos, pero no todos reciben la misma protección.

Para los creadores que convierten su audiencia en una fuente de ingresos, identificar esos activos, documentarlos y establecer quién tiene los derechos sobre ellos forma parte de la construcción de un negocio y no solo de la gestión de sus redes sociales.

Elizabeth Meza Rodríguez

Editora El Empresario. Periodista especializada en emprendimiento, pymes, creación de negocios, management y liderazgo. Desde el 2017 coordina El Empresario

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