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Micromanagement, el hábito que frena la productividad y desgasta a los equipos
El micromanagement ocurre cuando los jefes no confían en sus equipos y hay una necesidad de supervisar cada paso.

liderazgo toxico
Pedir autorización para cada decisión, incluso para enviar un correo son señales de micromanagement, una práctica que afecta la autonomía y puede provocar la fuga de talento.
Aunque supervisar forma parte del liderazgo, llevarlo a niveles extremos genera desgaste físico y mental, tanto para los colaboradore como para los jefes.
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Se hace un cuello de botella con las tareas y termina agotado por el control excesivo que ejerce y con ello, el trabajo comienza a perder agilidad”, explica Marisol Molino, coach ejecutiva.
Presentismo antes que resultados
Una de las señales de micromanagement en una organización es la cultura basada más en el control que en la confianza, en donde cada proceso requiere supervisión y autorización constante.
Con el tiempo, los jefes que supervisan en exceso también generan equipos dependientes. “Esto es un síntoma de baja madurez en el equipo, hay debilidad organizacional y a las personas no se les permite tener iniciativa, asumir riesgos o tomar decisiones”, comenta Juan Pablo Ventosa, socio fundador de Human Performance.
Los especialistas mencionan que esto se debe a la creencia de la productividad basada más en el presentismo que en los resultados.
Una persona puede estar ocho horas frente a la computadora sin cumplir objetivos, mientras que otra lo puede hacer en menos tiempo gracias a procesos más eficientes”, argumenta Marisol Molino.
Vigilar no es productividad
En el caso de la modalidad híbrida y remota, la productividad suele medirse por cumplimiento de objetivos; sin embargo, cuando un jefe desconfía de su equipo, suele priorizar la vigilancia constante de cada colaborador, es decir, verificar si se mantiene conectado.
Juan Pablo Ventosa argumenta que el problema del trabajo remoto no es la distancia, sino la ansiedad de los jefes por no saber qué hace el equipo. “La distancia genera la necesidad de control. El micromanagement lo que hace es convertir a adultos competentes en ejecutores inseguros”.
Por ello, monitorear constantemente si los colaboradores están conectados o mandar mensajes incluso fuera del horario laboral no solo es una práctica que genera estrés y provoca rotación de talento, sobre todo con las nuevas generaciones que tienen preferencia por un buen ambiente de trabajo.
¿Cómo evitar el micromanagement?
Supervisar en exceso no es lo mismo que dar seguimiento, ya que este último se enfoca en brindar autonomía y acompañamiento sin supervisión invasiva. Por ello, los especialistas recomiendan como primer paso para evitar el micromanagement crear confianza hacia el equipo. Esto se logra delegando responsabilidades y estableciendo objetivos claros.
Marisol Molino expresa que estas interrupciones afectan el ritmo de trabajo. En este contexto, aconseja generar reuniones semanales, “esto puede reemplazar 10 interrupciones en un día si en una reunión se hace el seguimiento adecuado”.
Además, recomiendan cambiar el rol de policías o vigilantes a ser líderes que acompañen en el desarrollo de sus equipos.



