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Mitos y realidades de la traducción para negocios

La necesidad de la traducción se ha manifestado a lo largo de toda la historia y sus orígenes son remotos. La traducción es casi tan antigua como el lenguaje y la escritura, y siempre ha estado ligada a las relaciones comerciales y de todo tipo.

La necesidad de la traducción se ha manifestado a lo largo de toda la historia y sus orígenes son remotos. La traducción es casi tan antigua como el lenguaje y la escritura, y siempre ha estado ligada a las relaciones comerciales y de todo tipo. En la actualidad, la necesidad de la traducción ha crecido a medida que el mundo se convierte en un lugar cada vez más pequeño y la globalización propicia un contacto cada vez mayor entre los pueblos. Paralelamente, también han crecido muchas ideas falsas y mitos sobre la traducción.

A continuación se presentan algunos de los mitos más comunes con respecto a la traducción, así como una serie de recomendaciones para evitar que estas creencias erróneas dañen el desempeño de su negocio.

Mito: “Cualquier persona que sea bilingüe puede traducir.”

Realidad: El hecho de que una persona hable o entienda un idioma extranjero no implica que sea capaz de traducir eficazmente. El lenguaje oral es muy diferente del lenguaje escrito, y el hecho de hablar con fluidez un idioma no necesariamente implica escribir bien. Además, la tarea del traductor no sólo requiere saber escribir. Es necesario contar con una formación teórica que permita conocer los problemas inherentes a la traduccción y la comunicación intercultural.

La traducción es mucho más que reemplazar palabras. El traductor debe ser capaz de producir un texto que suene natural en la lengua meta, y esto es más complicado de lo que podría parecer a simple vista. Se trata de una habilidad que se aprende y se desarrolla mediante la formación profesional y los años de experiencia. Por ejemplo, un traductor debe saber evaluar cuándo es pertinente adaptar los elementos culturales del texto original y cuándo es preferible optar por una traducción más literal. Por ende, cuando se trate de traducir textos importantes, como la página web o materiales publicitarios de una empresa, es importante contratar servicios de traducción profesional.

Mito: “No es necesario pagar por una traducción. La traducción automática en línea es gratuita y confiable”.

Realidad: El software de traducción puede ser útil para determinados propósitos (por ejemplo, para darse una idea muy general del texto), pero de ninguna manera es una fuente confiable de traducción. El problema básico de la traducción automática es que el software no es capaz de pensar ni comprender el texto. El software no entiende ambigüedades, no es capaz de lidiar con los elementos irregulares de la lengua, y produce múltiples errores debido a que es incapaz de tomar en cuenta el contexto. Las traducciones automáticas suenan “raras” y en ocasiones incluso ridículas.

En cambio, un traductor profesional de carne y hueso entiende el texto y sabe cómo comunicar su significado de manera efectiva en otro idioma. Para obtener una traducción de calidad, es indispensable recurrir a un traductor profesional. La inversión monetaria se verá recompensada en términos de calidad y confiabilidad.

Mito: “La traducción puede realizarse rápidamente. Si le envío un documento de 60 páginas a un traductor hoy en la tarde, la traducción puede estar lista mañana”.

Realidad: La traducción profesional es un proceso que requiere tiempo. No es razonable asumir que los traductores profesionales pueden traducir de forma instantánea. Muchas personas piensan que la traducción es una tarea simple que puede realizarse rápidamente, pero la realidad es que el proceso es largo y complejo. El trabajo de un traductor profesional conlleva, en primer lugar, una lectura cuidadosa del texto original. En muchos casos se requiere investigación de terminología y consulta de diccionarios especializados o uso de otros materiales de consulta. El traductor debe escribir un texto efectivo en la lengua meta y después revisarlo íntegramente. La cantidad de tiempo varía dependiendo del texto, por lo que es importante consultar y acordar los tiempos de entrega con la agencia de traducción, sin asumir que la traducción estará lista de inmediato.

Es cierto que las traducciones autómaticas hechas por computadora arrojan traduciones instantáneas, pero los resultados son desastrosos. En cambio, el trabajo de un traductor profesional requiere tiempo, y este aspecto se ve reflejado en la buena calidad del producto final. Es un gran error solicitar traducciones demasiado urgentes (por ejemplo, solicitar la traducción de 40 o 50 páginas de un día para otro), pues esto va en detrimento de la calidad de la traducción y es, a menudo, imposible de realizar con éxito y calidad.

Mito: “Los traductores pueden traducir cualquier texto si conocen el idioma”

Realidad: Nadie puede ser un experto en todos los temas. Evidentemente el conocimiento de un idioma es necesario para traducir, pero no lo es todo. Para poder traducir un texto de un área determinada, el traductor debe poseer conocimientos específicos de dicho campo. Por ejemplo, los traductores de medicina desarrollan un amplio conocimiento de términos médicos y de biología, así como conocimientos de anatomía y procedimientos médicos. De igual manera, un traductor jurídico debe poseer conocimientos de las legislaciones correspondientes y de preferencia contar con certificación como perito traductor. Un traductor que no entienda el contenido de lo que está traduciendo producirá irremediablemente una traducción deficiente.

Mito: “Los traductores pueden interpretar y los intérpretes pueden traducir”.

Realidad: Muchas personas piensan que la traducción e interpretación son intercambiables, es decir, piensan que la interpretación es simplemente una “traducción oral” y que cualquier traductor puede prestar servicios como intérprete. Sin embargo, la realidad es que existe una clara diferencia entre traducción e interpretación. Escribir y hablar son cosas muy distintas, y las habilidades que se requieren para realizar eficazmente cada una de estas tareas son muy diferentes. El hecho de que una persona esté calificada para realizar una de estas actividades no implica necesariamente que pueda realizar la otra.

La traducción se refiere específicamente a la producción de un texto escrito. El traductor debe contar con habilidades de lectura y escritura, así como sólidos conocimientos de lingüística. Cuando se le solicite la traducción de un texto, el traductor podrá utilizar diccionarios y materiales de consulta, podrá realizar toda la investigación pertinente, y se encargará de redactar un texto cuidadosamente y con toda precisión.

La interpretación se refiere específicamente a producción oral. Por ejemplo, el intérprete escuchará una serie de enunciados en español y de inmediato expresará verbalmente dichos enunciados en inglés. No hay tiempo para realizar investigación, consultar múltiples diccionarios o preparar cuidadosamente cada enunciado. Es importante contar con conocimientos de fonética, así como conocimientos relativos a la comunicación intercultural. También es necesario contar con habilidades de comprensión oral, así como habilidades para hablar en público, modulación de voz y dicción.

Así pues, es un error asumir que estas actividades son “básicamente lo mismo”. Es importante considerar cuál es el tipo de servicio que requiere su empresa para determinar quién es la persona calificada para realizarlo.

Mito: “La traducción de un hablante nativo siempre es mejor que la de un traductor no nativo”.

Realidad: Muchos clientes simplemente dan por sentado que un hablante nativo de algún país específico será el mejor traductor posible. Sin embargo, esto está muy alejado de la realidad. El hecho de ser un hablante nativo no significa necesariamente que la persona pueda traducir. Por ejemplo, existen más de 1000 millones de hablantes nativos de chino, pero sólo unos pocos pueden realizar una traducción correcta y confiable en determinado contexto de negocios. Es erróneo pensar que un hablante nativo será automáticamente un traductor talentoso. En cualquier idioma, la traducción requiere disciplina, estudio, experiencia y práctica continua.

Mito: “Es lógico optar por la agencia de traducción que ofrezca el precio más bajo”.

Realidad: Una agencia de traducción que ofrece precios muy bajos tiene que mantener sus costos igualmente bajos a como dé lugar. Esto probablemente implicará trabajar con traductores no profesionales y sacrificar la calidad de la traducción. Tratándose de una traducción para su negocio, optar por una solución barata puede salir caro a largo plazo, en términos de calidad y confiabilidad.

Recomendación final:

Es importante tener en cuenta la realidad detrás de estos mitos, para evitar tomar decisiones que dañen el desempeño de su negocio. Su empresa tendrá mayores probabilidades de éxito en sus proyectos de traducción y comunicación intercultural si cuenta con una visión realista de estos procesos.

En caso de tener cualquier pregunta sobre los servicios profesionales de traducción, no dude en contactarnos: http://www.dna-translation.com o contacto@dna-translation.com.

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