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México y Chile tienen grandes oportunidades comerciales
Chile es uno de los países que, por los lazos de hermandad que sostiene con México, abre sus puertas a los productos silvoagrícolas de la nación.

Chile es uno de los países que, por los lazos de hermandad que sostiene con México, abre sus puertas a los productos silvoagrícolas de la nación.
Voltear el rostro hacia nuevos mercados más allá de las fronteras de México representa una gran oportunidad comercial para impulsar el desarrollo y crecimiento de su pequeña o mediana empresa (Pyme).
Chile es uno de los países que, por los lazos de hermandad que sostiene con México, abre sus puertas a los productos silvoagrícolas de la nación.
Actualmente, México le vende a este país 4,200 millones de dólares (unos 54,600 millones de pesos).
Pero esta cifra podría aumentar si las pequeñas y medianas empresas aztecas incursionan en la exportación de tequila, atún en conserva, semillas y aguacate, algunos productos que ese país latinoamericano está demandando.
Las oportunidades se extienden a productos industriales como telefonía y servicios ambientales, entre otros.
México es el quinto socio comercial de Chile; por ahora 1,137 empresas mexicanas le envían 1,647 productos y 663 empresas chilenas exportan 800 mercancías distintas a México.
“La mayor participación de las medianas empresas la tienen en el sector de las semillas, mientras que las pequeñas participan muy poco porque necesitan de tecnología sofisticada para exportar y algunas de ellas no cuentan con los recursos económicos para hacerlo”, comenta Héctor Echeverría Vázquez, agregado agrícola de Chile en México.
SIN OBSTÁCULOS
Según Devora Dorensztein, directora de Red Alimentaria, empresa de consultoría y asesoría de negocios estratégico-comerciales, los principales retos que tienen las Pymes mexicanas para exportar sus productos al mercado latinoamericano, y que son muy similares con sus contrapartes del resto de los países del sur, es que requieren de una mejor organización, información y estudios de mercado. También requieren infraestructura y apoyos gubernamentales.
“Chile no cobra aranceles, pero lo que sí recomiendo a todas las Pymes que quieran exportar a nuestro país es que en materia silvoagropecuaria consulten a Sagarpa, ya para verificar que sus productos cuenten con las normas sanitarias”, explica Echeverría.
El Consejero chileno recomienda aumentar la complementariedad entre los dos países: “Creo que debemos llegar juntos a otros mercados, asociarnos para seguir la línea de exportaciones al norte durante todo el año y mirar a Asia como un mercado futuro”.
ProMéxico, Sagarpa y la oficina agrícola de Chile en México tienen programas de asesoría para las Pymes, ya que el consumidor latinoamericano cada vez es más exigente en cuanto a la calidad, sanidad e inocuidad de los productos que consume; y están deseosos de probar nuevos sabores, confiesa Dorensztein.
De igual forma, el consumidor chileno es una persona abierta a probar y degustar todo tipo de sabores, olores y siempre procura conocer las tradiciones del país del cual adquiere el producto que va a consumir, concluye Echeverría.