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El problema de la administración: la innovación
Durante mucho tiempo hemos escuchado la crítica a las empresas respecto a la falta de inversión en innovación, sin embargo el origen de las mismas se dio a partir de esta misma. Al fundador se le ocurrió un nuevo producto, servicio o simplemente una forma diferente de ofrecerlo, que en su momento lo llevó al éxito.
Al interior de las empresas tenemos dos grupos de integrantes: por un lado el personal que desearía que las cosas se hicieran de diferente manera y que quieren que se tomen en cuenta sus ideas. Por otro lado está el grupo de personas que piensan que las cosas funcionan bien como están y que cualquier cambio viene a trastocar ese orden perfecto.
No quiero decir que las personas están bien definidas de uno u otro lado, siempre hay algo de los dos en cada individuo. Inclusive, en la alta gerencia existe una tendencia a evitar el cambio o, en el mejor de los casos, a ser exageradamente precavidos. Esto puede estar derivado de malas experiencias en la implementación de cambios o en el franco fracaso a la hora de implementar cambios.
La innovación puede existir en áreas operativas, administrativas y por supuesto de investigación y desarrollo. En las áreas operativas, el objetivo de la innovación siempre va dirigido a mejorar los procesos y los productos existentes. En las áreas administrativas, siempre estará dirigida a la eficiencia y eficacia en la utilización de los recursos y la generación de información. El área de investigación y desarrollo está dirigida a la innovación de los productos o servicios que la empresa produce y ofrece mediante la mejora de los existentes o la creación de nuevos.
Todo lo anterior es correcto, pero el objetivo primordial de las empresas es producir, comprar y vender para generar un beneficio a los integrantes de la misma, sean estos accionistas, empleados, proveedores, sociedad, etc. Por lo que la inversión en innovación va quedando en segundo término.
Esto nos lleva a que los recursos que pueden ser dedicados a la innovación normalmente son muy limitados y en algunos casos son prácticamente inexistentes.
En este aspecto, la función de la administración es normar las iniciativas de innovación, fijar prioridades establecer objetivos y programas y al último fijar y vigilar los presupuestos asignados.
Una política o norma puede ser la implementación de concursos mediante los cuales los empleados presentan iniciativas en las diferentes áreas de las empresas, un jurado de ejecutivos líderes en las diferentes áreas las califican y define al o a los proyectos ganadores.
Por otro lado están los procesos formales de investigación y desarrollo que deben tener también sus lineamientos y objetivos con el fin de asegurar que rindan los frutos esperados y que no se vuelvan un barril sin fondo, que obligue a la administración a cerrar el área.
Una vez aprobadas las iniciativas se fijan los objetivos los planes de trabajo y los presupuestos que tendrán que cumplir los responsables de llevarlo a cabo. Tiene que haber un seguimiento estricto y mucha disciplina en su ejecución para que se logren los objetivos de los mismos.