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Economía

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Alemania amenaza con asestar un nuevo golpe a la economía

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AFP

La disminución de los niveles de agua en los grandes ríos de Alemania, agravada por el calor y la sequía, suscita el temor de que las graves restricciones al tráfico fluvial de mercancías puedan asestar otro golpe a una economía ya de por sí en dificultades.

El lecho del Rin se ha secado parcialmente cerca de los altos hornos de la siderúrgica Thyssenkrupp en Duisburgo, una imagen que ilustra cómo los bajos niveles de agua suponen un nuevo reto para la industria alemana.

Esta imponente vía fluvial también discurre junto a fábricas de automóviles, plantas químicas y grandes puertos fluviales a su paso por el corazón industrial de la mayor economía de Europa, y transporta mercancías hasta los puertos de los Países Bajos.

La escasez de agua está imponiendo límites más estrictos a la cantidad de carga que puede transportarse por el río, lo que provoca un aumento de los precios del flete y ejerce una gran presión sobre el gobierno para que tome medidas.

Steffen Bilger, ministro de Transporte, se reunió ayer en Bonn con directivos industriales, compañías navieras y responsables portuarios para debatir la crisis que se está desarrollando.

“Si se observan actualmente el Rin, el Danubio o el Elba, se ve el problema”, dijo Bilger a la prensa en la reunión, refiriéndose a los tres ríos más largos de Alemania.

“Donde normalmente los barcos transportan miles de toneladas de mercancías, hoy vemos bancos de arena desnudos”, afirmó Bilger, añadiendo que “los barcos solo pueden transportar una fracción de su carga, si es que pueden transportarla”.

En circunstancias normales, el Rin gestiona alrededor de 80% del tráfico fluvial de Alemania, según Rico Luman, economista de ING.

Cada año, unas 285 millones de toneladas de mercancías circulan por el río.

Junto a Bilger, el presidente de la asociación alemana de transporte fluvial, Jens Schwanen, señaló que la sequía había llegado antes de lo habitual y que el 2026 podría acabar siendo “un fenómeno que ocurre una vez cada siglo”.

Schwanen afirmó que era importante “acelerar la adopción de medidas en los tramos inferior y medio del Rin, donde tenemos que profundizar los tramos navegables”.

El sector nota las dificultades

El puerto de Duisburgo, situado en la región alemana del Ruhr, centro de producción siderúrgica, ha informado que la capacidad de carga de los buques se ha reducido a aproximadamente un tercio de sus niveles habituales.

La disminución de las cargas ha provocado un desplazamiento del transporte hacia buques más pequeños, así como hacia el transporte ferroviario y por carretera.

En el sector petrolero, las cargas se limitan en ocasiones a entre 300 y 400 toneladas para las barcazas cisterna de 110 metros, lo que provoca un aumento en el número de viajes necesarios.

Esto ha hecho subir las tarifas de transporte marítimo, con precios que han alcanzado los 200 euros por tonelada este mes para los productos petrolíferos transportados entre Karlsruhe y los puertos costeros de Ámsterdam, Róterdam y Amberes.

Para los productores industriales alemanes, este golpe llega en un momento difícil, ya que muchos de ellos ya se ven afectados por los elevados costos energéticos, la dura competencia mundial y los aranceles estadounidenses.

Thyssenkrupp ha recurrido a buques de poco calado para mantener el transporte de materias primas y productos acabados por el río.

Lo mismo ha hecho el gigante químico BASF, que cuenta con un enorme complejo de producción situado río arriba de Duisburgo, en Ludwigshafen.

La empresa de productos químicos especializados, Covestro, ha señalado que las interrupciones en el transporte marítimo están afectando al suministro y a la producción en determinadas plantas.

Y en el sector del refinado, Shell ha indicado que está haciendo un mayor uso de la capacidad de almacenamiento e intentando desviar algunos envíos al ferrocarril, la carretera o los oleoductos.

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