En México, los trabajadores destinan en promedio 19.7% de su salario al pago de impuestos, como el Impuesto sobre la Renta (ISR) y la seguridad social, de acuerdo con un estudio de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE).

En el reporte Taxing Wages 2019, la organización tomó los datos del 2018 para sacar la tasa impositiva personal promedio —también llamada cuña fiscal—, la cual toma en cuenta el ISR y las aportaciones a la seguridad social pagadas por los empleados, menos toda prestación familiar recibida.

El dato de este año para México es ligeramente menor a lo que se registró en la edición previa del mismo estudio. Para el Taxing Wages del 2018, el dato de los trabajadores mexicanos solteros fue de 20.4%, es decir, en un año disminuyó 0.7 puntos porcentuales.

En promedio, en los países miembro de la OCDE un trabajador soltero tiene una cuña fiscal de 36.1%, un dato que resultó menor en 0.16 puntos porcentuales respecto a la edición del 2018. Además, supone el cuarto año consecutivo de disminuciones.

De esta manera, México se encuentra dentro de los tres países miembro de la OCDE que presentaron el año pasado una menor cuña fiscal, tan sólo por arriba de Chile, con 7% y Nueva Zelanda, cuya tasa fue de 18.4 por ciento.

En el otro extremo, Bélgica lideró los países que registraron una mayor presión fiscal para sus trabajadores, con una tasa de 52.7 por ciento. En la segunda posición está Alemania, con 49.5%, seguida de Italia con 47.9%, Francia con 47.6% y Austria con 47.6 por ciento.

“Entre el 2017 y el 2018 la presión fiscal aumentó en 22 de 36 países y disminuyó en 14. En cuatro países, las disminuciones superaron el punto porcentual, mientras que en otros 10 experimentaron leves reducciones. No hubo incrementos superiores a 0.5 puntos porcentuales, mientras que el mayor incremento lo tuvo Corea con 0.49 puntos”, precisó la organización.

Menor presión con hijos

En el reporte, la OCDE también indicó qué pasa con la presión fiscal sobre las familias mexicanas que tienen hijos.

De acuerdo con sus datos, una familia en donde ambos padres trabajan y tengan dos hijos tendrá una menor presión fiscal que aquella persona que es soltera.

Esta pareja tendrá que destinar 18.2% de su salario a impuestos y contribuciones sociales, 1.5 puntos porcentuales menos que el contribuyente que se mantiene soltero.

Lo anterior, explicó, se debe a las deducciones que pueden presentar los padres en su declaración anual y que, a su vez, generan una devolución de impuestos. En México, los asalariados pueden deducir gastos médicos, gastos funerarios, donativos, primas de seguros de gastos médicos, aportaciones complementarias para el retiro, cuentas personales de ahorro e intereses reales.

Pero si el contribuyente cuenta con niños, también podrá deducir la colegiatura de éstos si los tiene en una escuela privada e, incluso, el transporte escolar.

En una familia en donde sólo uno de los padres trabaje y tengan dos hijos, la cuña fiscal que tendrán será la misma que una persona soltera, de 19.7 por ciento.

En los países de la OCDE, el promedio para las parejas con dos hijos y un solo miembro que genere ingresos fue de 26.6 por ciento. Nueva Zelanda, Chile y Suiza fueron los países que presentaron una menor presión fiscal, con 1.9, 7.0 y 2.4%, respectivamente.

En el otro extremo, Francia tuvo la mayor presión fiscal para sus familias, con 39.4%, mientras que en Italia la cuña fiscal fue de 39.1 por ciento.

El concepto cuña fiscal es la relación entre la carga que soporta un salario por los conceptos de Impuesto sobre la Renta y de cotizaciones sociales (de empresario y empleado), después de descontar los beneficios familiares, con el costo laboral total. En definitiva, la cuña fiscal mide la diferencia entre los costos laborales totales y el salario neto que el trabajador recibe.