México mantiene una de las cuatro tasas nominales de interés más alta entre sus pares de América Latina al ubicarse en 4%, pero el rendimiento no refleja las condiciones de presión en las que está operando la inflación desde antes de marzo, ni el efecto que tendrá la reapertura económica en los precios, advirtió el director el director de investigación Económica en el think lab veracruzano SAVER, Luis Pérez Lezama.

En la antesala del tercer anuncio monetario del Banco de México, programado para el 13 de mayo, “se esperaría cuando menos un reconocimiento de las presiones externas e internas que sí se están presentando en la inflación, que es el principal y único objetivo de la política monetaria”, consignó.

“El ciclo de la política monetaria en México se desincronizó de los eventos mundiales y domésticos. Al reabrirse la economía con semáforos amarillos y verdes, se genera mayor demanda y le acompañará nueva inflación”, explicó.

A esta desincronización de la política monetaria con el ciclo económico, se agrega la etapa evidente de aceleración en la actividad mundial que, si bien se está presentando en distintas velocidades, “también termina por importarse hacia México”.

El catedrático e investigador refirió que la inflación en 6.1% como la registrada en el comparativo anual de abril, está lejos de la tasa de fondeo, que actualmente se ubica en 4% y ese diferencial está desalentando al ahorro interno, merma el atractivo que aún tenía el mercado de dinero a fines del año pasado para los inversionistas y evidencia que se perdió la oportunidad de la política monetaria.

Las decisiones monetarias tardan entre siete y 12 meses para incidir en las variables que presionan a la inflación, como son las expectativas, por ello sería viable encontrar un tono hawkish en el anuncio monetario que subraye la identificación de estas presiones.

Rendimiento negativo

Al comparar la tasa nominal de México con la que ofrecen Brasil (3.50%); Chile (0.50%); Colombia (1.75%) y Perú (0.25%), los mercados pares de calificación, destaca el rédito nominal mexicano en 4% como uno de los más altos.

Al extender el comparativo con las tasas nominales que ofrecen todos los países de América Latina, la tasa es sólo superada por las que otorgan Venezuela (58.67%); Argentina (38%) y Ecuador (8.28 por ciento).

“El rendimiento negativo te hace perder dinero y un país que está erosionando sus fundamentales económicos, que ofrece tasa negativa, propicia salidas de capital”, consignó.

Y es que “al consolidarse la inestabilidad del mercado mexicano entre los administradores de portafolio, por la volatilidad que ahora caracteriza a México, la única posibilidad que tienen los inversionistas es buscar bonos de largo plazo”.

La tasa negativa donde se encuentra México no responde a una estrategia adoptada ex profeso por la Junta de Gobierno.

Al registrar una inflación de 6.1% en abril, la tasa real de México amarró su ubicación en el terreno negativo donde están sus pares de calificación desde el año pasado. Es decir, se encuentra ahora con una tasa negativa de 2.1 por ciento.

Esta tasa negativa genera pérdidas a los ahorradores e inversionistas en Cetes y bonos, consignó.

Un análisis divulgado el 3 de marzo en el blog institucional del Fondo Monetario Internacional (FMI), muestra que desde 2012, los bancos centrales de economías avanzadas aplicaron esta medida de tasas negativas ante los problemas tenían para estimular la inflación pese a haber rebajado ya las tasas de interés hasta cero. Tras la crisis de la Covid-19 estas políticas relajaron las condiciones financieras y de paso respaldaron al crecimiento y la inflación.

Pero en el caso de México, no ha sido está la intención del Banco de México, pues aquí las presiones inflacionarias desbordaron al instrumento.

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