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Reforma fiscal se debe hacer en primera mitad del sexenio: Imco
Anticipó que podría haber una alternancia en el poder, pero debido a que la izquierda es un grupo heterogéneo no se debe desaprovechar el momento.

Ante la posibilidad de que el gobierno federal no cumpla con la meta de incrementar la producción petrolera y que ello no se refleje en mayores ingresos petroleros, se debe hacer una reforma fiscal en esta primera mitad del sexenio y no en la segunda como plantea el presidente Andrés Manuel López Obrador, indicó Manuel Molano, director general del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco).
“Presentar una reforma fiscal normalmente es complicado porque requiere de mucha discusión y por eso es normal que se haga en el inicio de una administración, es decir, todavía estamos a tiempo de discutir una buena reforma fiscal”, dijo en entrevista.
Indicó que el capital político con el que cuenta el presidente López Obrador difícilmente se volverá a ver, pues incluso desde el gobierno de José López Portillo no se observaba que un mandatario pudiera tener tanto poder político para impulsar las reformas que requiere el país.
“Creo que va a haber algún tipo de alternancia del poder, aunque sea dentro las izquierdas. Las izquierdas no son un grupo homogéneo o con mucha coerción interna, con lo que sí me imaginaría que en el siguiente periodo de gobierno vamos a tener un poder político distinto al del presidente, una fracción de Morena u otro partido”.
Comentó que la estimación de producción de crudo que se aprobó en la Ley de Ingresos de la Federación 2020 de 1.95 millones de barriles diarios es poco creíble y que los apoyos fiscales que se están dando a Petróleos Mexicanos (Pemex) no son suficientes para mejorar su situación financiera.
“La situación de Pemex es muy precaria, la pérdida que presentó en el tercer trimestre es muy grave, si fuera una empresa privada se le catalogaría en quiebra técnica y cuando se tiene esta situación se tienen dos opciones: le inyectas capital o la cierras”.
El problema, indicó, es que el gobierno le está inyectando recursos sin saber qué clase de esfuerzo va a realizar Pemex en términos de transparencia, de eficiencia de sus compras públicas y de mejorar su gobierno corporativo.
Aclaró que cerrar la petrolera tampoco es la mejor solución, pues implicaría graves problemas en el país, ya que la empresa productiva del Estado es una emisora de deuda corporativa muy grande y, además, influye sobre la calificación crediticia del país.
Terrorismo fiscal no es la mejor opción
Para Molano, el combate a la evasión y elusión fiscal a través de catalogar la defraudación fiscal como delincuencia organizada no ayudará realmente a incrementar los ingresos que requiere el país, al contrario, sólo ahuyentará las inversiones en el país.
“Calificar cualquier defraudación fiscal como delincuencia organizada sólo desincentivará la inversión y la actividad económica, el impacto en recaudación será menor (...) Atraes más abejas con miel que con vinagre”, expresó.
Comentó que ya no se debe seguir exprimiendo a los contribuyentes cautivos, que son los que aportan con su pago de impuestos a los recursos públicos del gobierno. Criticó que no se tenga una estrategia más enfocada a incrementar la base gravable, es decir, que más mexicanos cumplan con sus obligaciones fiscales.
“El sistema mexicano está construido con base en la recaudación del Impuesto sobre la Renta, a pesar de que se puede hacer mucho en materia del Impuesto al Valor Agregado y en el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios, que se pueden cobrar en productos de consumo”.
A su parecer, existe otro tipo de gravámenes que funcionarían bien en el país para incrementar la recaudación de ingresos, como es el caso de los impuestos a los depósitos en efectivo y la Tenencia vehicular.
El primero fue aplicado hace algunos años, pero fue eliminado; en tanto que la Tenencia es un gravamen local que muchos gobiernos estatales no están dispuestos a aplicar por el alto costo político que les significa.

