La gran reforma fiscal prometida por Donald Trump, presidente de Estados unidos, probablemente tendrá un poco de retraso debido a la reforma de la salud , indicó Steven Mnuchin, secretario del Tesoro, al Financial Times.

El objetivo inicial de hacer adoptar al Congreso un texto sobre este tema antes de agosto es muy optimista, incluso no realista explicó Steven Mnuchin al diario británico, aunque apuesta a un cambio del código fiscal antes de fin de año.

Donald Trump debió retirar en marzo su proyecto de reforma de la ley, llamada Obamacare, sobre la salud, por falta de apoyo de sus propias tropas republicanas en el Congreso.

Tras este fracaso, la administración se centró entonces en una reforma fiscal. Pero cambiar íntegramente el código fiscal lo que no se hace desde 1986 ha sido uno de los desafíos que varios presidentes, demócratas o republicanos, no han logrado superar debido a los obstáculos de procedimiento o los delicados compromisos requeridos.

El consenso sobre los detalles que debería llevar un proyecto de ley para la reforma tributaria no ha sido alcanzado; uno de los puntos nodales sobre la discusión fue el impuesto fronterizo que tiene voces en favor y en contra.

Un plan de 35 páginas desarrollado por los líderes republicanos de la Cámara, conocido como Better Way (Mejor Camino), ha sido el punto de partida para las discusiones sobre la reforma fiscal.

Este plan apunta a racionalizar el sistema del Impuesto sobre la Renta y reducir la tasa de impuestos a las ganancias corporativas, de 35 a 20%, aproximadamente. Asimismo, refiere un impuesto de 20% sobre las importaciones.

Esta propuesta del impuesto fronterizo ha dividido a la comunidad empresarial y es un punto sensible para los legisladores. Grandes exportadores dicen que el impuesto aumentaría la fabricación y los empleos, mientras que empresas minoristas han indicado que esto subiría los precios al consumidor y perjudicaría a la economía estadounidense.

Otros conservadores refirieron en su momento que necesitaban más información sobre el proyecto de ley de impuestos para formar una opinión y un poco de espacio después del polémico debate sobre el cuidado de la salud.

Por otro lado, Mnuchin rechazó los temores de que la administración de Trump pueda estarse embarcando en una nueva ronda de guerras monetarias tras la preocupación que mostró por la fortaleza del dólar, la semana pasada, e hizo hincapié en que Estados Unidos no interviene en el mercado de divisas.

El presidente estaba haciendo un comentario fáctico sobre la fortaleza del dólar a corto plazo (...) Hay una gran diferencia entre hablar y actuar , insistió el secretario del Tesoro.

Como la principal moneda de reserva, creo que en largos periodos la fortaleza del dólar es algo bueno ; sin embargo, el comentario del presidente, con el cual estoy de acuerdo, quiere decir que durante algunos periodos cortos la fortaleza del dólar crea ciertos problemas que perjudican nuestras exportaciones agregó Mnuchin.

Se aceleraría alza en tasas: FMI

Sobre este recorte de impuestos y otros estímulos prometidos por Trump, el Fondo Monetario Internacional (FMI) indicó que podrían ampliar el déficit fiscal y alimentar la inflación en Estados Unidos, lo que requeriría acelerar el aumento de las tasas de interés.

El economista Maurice Obstfeld, del FMI, detalló que una política fiscal expansionista podría impulsar a la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) a actuar más rápidamente.

De acuerdo con Obstfeld, el país podría verse sujeto a un cuadro de fuerte apreciación del dólar y el posible surgimiento de dificultades para las economías emergentes e incluso en algunas de las economías desarrolladas .

El FMI predijo hasta cinco aumentos de la tasa de interés en el 2018 y expuso que un dólar más fuerte podría empeorar el déficit comercial.